lunes, 21 de abril de 2008

Ver nunca más


Una mujer ciega, de unos 50 años, espera en el andén de la estación del Metro Ligero que utilizo todas las mañanas para ir a mi trabajo. Imposible que acierte con la puerta del tren, ceguera total. La guío para subir, hay poca gente, la acomodo en un sitio. Pregunta y se entera de que soy de esta zona. Me informa que va hasta Alonso Martínez. Yo, sigo un poco más. Me quedo cerca de ella, me pongo a escuchar mi música preferida. Hoy no escribo ni leo. Miro.
Para ambos hay el mismo trasbordo. Le chequeo los billetes de salida del Metro Ligero y entrada en el Metro tradicional. Uno a uno. Primero, usted.
La línea 10 de Metro, abarrotada de gente a las 9.20 de la mañana. Aunque según ella no hace falta, pido en voz alta "un asiento para la señora, por favor". Pierdo contacto. Está sentada delante de dos personas que me impiden verla en todo el resto del viaje. Mucha gente. Cuando se fue no pude ni desearle un buen día. Cuando se fue, creí comprender un poco más lo que es la ceguera. Yo, a ella, no volveré a verla nunca más.


(Foto: Nico) La protagonista, sentada en la linea 10 del Metro de Madrid. Lunes 21 de abril, 09.20 hs.

4 comentarios:

Merlina dijo...

Fito viene a ful en la frase de la semana. Me parece perfecto.

Si yo contara la cantidad de veces que alguien se bajó en alguna parada y lamenté no volver a verlo...

Evan dijo...

Nos pasa eso con tantas personas, que nunca más volveremos a ver...

Lo que más me gustó es que ella se manejó y salió por sí sola sin ningún inconveniente... con total normalidad. :)

Un beso!

Manuel Márquez dijo...

La frase de cierre de tu reseña, genial. Me ha gustado mucho como cierras el círculo de tu argumentación. Y la fotografía, también: sugerente y misteriosa.

Un abrazo.

Clauminara dijo...

esa ceguera de no volver a ver a alguien es triste, pero más triste creo es ver a alguien todos los días y no poder ver lo que realmente es, Saramago escribió "...monstruos que la fuerza de la costumbre hace invisibles..."