jueves, 17 de septiembre de 2009

El sarcoma de Pozuelo



Mientras Belén Esteban se comía las uñas frente a las cámaras de Telecinco, mi hijo me contaba que en la presentación del año, el profesor de literatura les adelantó que leerán El libro de arena, de Jorge Luis Borges, entre otras delicadezas literarias. Al tiempo, en un colegio de Vallecas, un padre le daba unas buenas hostias a la directora porque le regañaron al nene en el comedor.
Unas horas después de que Aguirre declarara autoridad pública a los profesores, el periódico ABC decía que ninguno de los padres de los menores que cometieron desmanes en Pozuelo aceptaba el castigo impuesto por el juez y recurrirán las medidas.
Hoy me declaré enfermo y fuí a ver a mi médica de cabecera. Se atrevió a decirme que padecía una alergia y me recetó una pastilla de antihistamínico cada 24 horas. Le dije que era una insolente y que de ninguna manera le iba yo a permitir que me dijera lo que tengo que hacer, dejar de hacer, ni cada cuanto.
Se inquietó un poco y se sentó en la camilla. Entre lágrimas me confesó que ya no daba más y que los caramelos Sugus ya no eran los de antes. Le dije que no se preocupara, que lo mío era un estertor, una reacción sórdida originada en Pozuelo y Belénes Estéban y de los otros. Entonces tomó agua y se recostó. Yo la seguí, me acosté a su lado lentamente. Mientras nos calmábamos yo la declaré autoridad pública y ella me obsequió un Ibuprofeno.

( Foto: Mahnicus )

martes, 8 de septiembre de 2009

Mal aliento


Cada uno tiene su particular forma de sufrir. Yo, me regocijo en la queja inútil y en la acumulación de conclusiones ácidas.

Inmediatamente después de conocerse el traspase del futbolista Cristiano Ronaldo al Real Madrid (en junio pasado) por la suma de 93 millones de euros, eximios periodistas se devanaban los sesos debatiendo sobre si semejante cantidad de dinero por un jugador de fútbol era algo antiético; sobre todo en los tiempos de crisis que corren.
En otros lugares del globo, unos meses atrás, comenzó a correr la pólvora cuando se supo que los presidentes Néstor y Cristina Kirchner compraron a un sospechoso muy bajo precio, grandísimas extensiones de terrenos fiscales en la patagonia argentina, que luego vendieron por sumas millonarias. Pero comprar no es robo.
Un periodista cualquiera en el paro, accede a investigar, dedicar tiempo, experiencia, escribir y entregar en tiempo y forma un tema gordo que se publicará en un medio a nivel nacional. Todo,  por poco más del valor de una muy buena cena para dos personas.
Y podríamos seguir...

En cualquiera de estos casos uno podrá decir sottovoce "No hay derecho..." Pero el problema es, justamente, que lo hay. En las tertulias, todos hablaban de ética, moral o humillación, pero la pregunta que nadie se animaba a debatir es el por qué era legal. En el fondo, no tiene sentido pedirle a las leyes lo que nosotros no hemos sido capaces de pedirle a la democracia. La justicia no tiene vida propia fuera del cerebro humano; por lo tanto, mientras no la incorporemos nosotros, la ética no tendrá nada que hacer ahí.

Yo puedo sentarme a propósito justo al lado de un hombre hambriento y haraposo a comerme boca abierta arriba un delicioso pote de dulce de leche, terminármelo ahí mismo e irme. Más allá de ganar automáticamente el Guiness al ser humano más despreciable del universo, nadie podrá hacerme nada. Es más, yo no he hecho nada ilegal, mientras que cualquiera que decida darme de palos será quien habrá faltado a la ley.
Vaya paradoja. Algo hay que perder, el tiempo o la razón.

(Ilustración: Carletti Jr. II. Todos sus derechos están reservados)

martes, 1 de septiembre de 2009

El perro opuesto



Mientras metía paladas a diestra y siniestra surcando el río Duratón, me di cuenta de que, al contrario que en el remo tradicional, en una piragua se rema empujando el agua hacia atrás, lo que permite avanzar mirando hacia adelante y no queda otra que ir dejándolo todo. 
Así, pensé que en oposición al perro, el rencor es el peor amigo del hombre, y quien antes pueda liberarse de ese compañero terrible, tanto antes podrá tener la suerte de avanzar, mirar hacia adelante y disfrutar de una paz interior y exterior pocas veces experimentada.
Unos buitres enormes sobrevolaban sobre nosotros y nos acompañaron durante todo el recorrido. De todas formas lo recomiendo, no hay nada como ir hacia adelante.

(Foto: Nico) Descanso de piraguas en el río Duratón. La mía, con botella de agua. Recomendado www.hocesduraton.com/