viernes, 26 de diciembre de 2008

Resquicios para el 2009



Es como haberse dado cuenta de que esto siempre será así, por la eternidad. Lo mismo que en el espacio sideral el estado natural de las cosas es el frío y la oscuridad, sólo hay luz y calor cuando por casualidad aparece un astro que contiene energía, energía finita. Aunque es cierto que uno alza la vista y siempre hay uno dando vueltas por ahí.
Así en la vida, el estado natural de las cosas pareciera ser la estupidez, la malicia y la calamidad. Pero la vida bella, la nobleza y la sensatez encuentran de vez en cuando sus resquicios. Se saben escasos y en una desventaja absoluta, pero con cada mirada o con cada gesto, fisuran y penetran la gruesa capa de necedad imperante en este infinito mar de sociedades anónimas.
No triunfan. Insisten.

"Soy gaucho entiendanló / como mi lengua lo explica, / para mi la tierra es chica / y pudiera ser mayor. Ni la víbora me pica / ni quema mi frente el sol."
El gaucho Martín Fierro. José Hernández, (1872)

(Foto: Nico)

sábado, 20 de diciembre de 2008

El teorema de esos tales (I)



Además de frío y mal humor, el invierno ha traído hasta mi abrigos conteniendo retazos de una vida pasada. Un invierno pasado, pañuelos olvidados, bolígrafos perdidos, monedas sin interés y tíckets que no debieron guardarse.
¿Para qué guarda uno cosas? Algunas fueron drásticamente olvidadas, nadie tuvo intención sobre ellas, quizás ni siquiera en aquel momento se haya percatado nadie de que quedaron allí. Lo cual, aplicado a las personas, sería lo más triste que pueda cualquiera soportar. La tristeza y la soledad, elevada a su máxima potencia.
En cambio un ticket de un café, guardado entre miles de otros que fueron dignamente arrojados al fuego del olvido eterno, si sigue ahí, es porque hubo intención. La intención de que el objeto actúe algún día como un puente hacia el pasado.
¿Y para qué pretendería uno recordar? Recordar es acercar ficticiamente el ayer a hoy. Y así al transportarlo y verlo lo declaramos como no muerto todavía. Pero manipular el tiempo siempre fue una experiencia peligrosa, difícil de entender, aunque es Stephen Hawking quien de verdad sabe de esto.
Peligroso, a veces difícil de entender ¿tanto más distinto que vivir?. Todo conlleva un riesgo. Si vivir implica al menos el riesgo de morirse, recordar muchas veces puede significar seguir viviendo sin entender nada. Y así y todo la gente elige vivir, como también decide guardar cosas y recordar.
Casi en cualquier instancia, aquellos que pintan, aman, escriben, sobre todo los que hablan. Cualquiera de esos que de alguna forma se exponen ante sí mismo o ante los demás corren un riesgo muy alto. Al menos el riesgo de equivocarse. Pero la gente lo sigue haciendo. Porque cuando eso no sucede es que ya esta muerto.

Un ticket de hace un año. El último café con pulguita que me sirvió Tomás en el Abasota y la cuenta final con los cafés adeudados antes de marcharme del barrio. Tengo que volver al Abasota.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Tres cuartos de lo mismo



Lo único que faltaba, que me mirara la japonesa esa que iba sentada detrás mío en el autobús. Por favor... Fue la gota que colmó el vaso.
Había quedado con Edmond en el Vips de Génova a las 15 hs. Pero la tarde ya venía jodida ¿Cómo puede sentirse uno con una parrillada de verduras y bebiendo una copa de vino rosado cuando acaban de enviar al garete a la mismísima Ragazza di Trieste? Sí, de patitas a la Fontana di Trevi, sin bañador y en invierno. Uno se siente un miserable (por no decir que uno se siente para el orto) un traidor, que escapa de la guerra, evitando las balas y untando con aceite de motor el sandwich para los próximos tres o cuatro días.
La charla con Edmond derivó mal, muy mal. Ya estaba planteado todo, lo de él, lo mío, todo se iba al garete. Y después los nachos con queso, la parrillada y la lágrima tendida que esta vez caía desde el primer piso en balcón hacia el hall central, sostenida por unas 200 personas, aplausos, pancartas y mutismo.
La moción de hacer algo no coló. Alguien por allá dijo que estaba "cansado de aplaudir..." y no sé qué. Lo miré seriamente a ver si era yo. Ambos eramos oriundos del Río de la Plata. Nos juntamos afuera con unos cuantos más y que bla, bla, bla. No coló, no coló...
No supe decirle que no era una buena tarde para mirarme. Pero se ve que lo intuyó de alguna manera, porque no dijo nada, se bajo del autobús y la perdí para siempre.

(Foto: Nico) Viernes. Vista de una tarde jodida desde el autobús 27.

sábado, 29 de noviembre de 2008

No quiso más


Cogió el tren. Volvía. Sobre la ventana se proyectó la cara de un tipo serio, cansado de concentrarse y aplaudir muertes prematuras en las escaleras de su empresa. Hoy, dos menos.
Ayer había llamado su madre, para informarle de la muerte de la última tía abuela que le quedaba, tenía 99 años y medio. Cerró sus puertas en un par de días y hasta en esa rápida agonía se dio el lujo de dar órdenes.
Entonces, por un lado, se puso a pensar en la dicha de una vida que hasta el final de sus días fue luchadora, determinante de sí misma, que pareció burlarse de la muerte y hasta de la redondéz matemática, que pareció decir soy yo la que dice cuándo no quiero más. "La muerte quedó exhausta antes de llevársela", le había escrito unas horas antes la genial cabeza de su hermano.
Por el otro, sintió la injusticia del avasallamiento, la humillación del llanto y del abrazo inútil. Se rompió la cabeza ante la impotencia y se hartó de sonreír para siempre, rodeado de gente, pensando. Y dijo en voz alta: "Estoy cansado de aplaudir gente muerta. No quiero más, esto".

A la memoria de Matilde Mucci. (Buenos Aires 1909-2008)

Foto: A la derecha, Matilde Mucci con una de sus sobrinas en Mar del Plata, Argentina, 23 de febrero de 1953.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La notte amabile


Hay dos velas a cada lado de Sofía Loren. Además, la secundan Marcello Mastroianni y Luciano Pavarotti, pero no pienso amedrentarme. Están cenando en el Pulcinella conmigo, mi mesa me permite verlos, ahí enfrente. Para llamar la atención y entrar en clima pido Trofie al pesto y una botella de Lambrusco amabile, denominazione di origene controllata. Quizá esto sirva de guiño, de señal amistosa y ayude a abrir el juego.

El Lambrusco es de Módena. Hace unos años pasé en tren, iba de Milán a Bolonia pero no sé nada más de Módena, salvo que ahí nació Pavarotti (1935) y hay una fábrica de Ferrari. Pero los Trofie son una especialidad típica de la Liguria y mi padre nació en Liguria, en 1922. Marcello, que nació dos años después, enciende un cigarrillo y Luciano se sirve una copa de mi Lambrusco. No se esfuerzan para nada en entender mi italiano, pero en la amabilidad de la noche logro que la Loren me preste algo de atención.
Cuando vos naciste, Sofía (1934), mi padre ya tenía doce años y hacía diez que se había ido de Italia con sus padres en un barco desde Génova a Buenos Aires. Mis abuelos, en realidad, habían vuelto a Italia sólo para tener a il bambino y ahora regresaban a Argentina.
Hay más fotos por ahí ¿ves? Me recuerdan a las que guarda mi madre. Los abuelos maternos, recién llegados de Italia, la antigüedad, el trabajo duro y la famiglia unita. Fotos viejas y marrones y mi barrio como era hace cien años. Casualmente, quería decirte, la semana pasada vi Amarcord, y ahora mismo voy a ver 8 1/2 con Marcello.
Amable se puede ser, pero no puede controlarse nada con un Lambrusco y Sofía Loren delante.

La etiqueta del Lambrusco, Sofía Loren y los trofie.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Intercambio



Habíamos hablado tanto.
Se derramó la tarde y el café
aún después de haberlos acabado.
Todo quedó en una aceptación tácita.
Yo te dí mi pintura inacabada,
y vos, tu caja de recuerdos.

(Foto: Nico)

lunes, 10 de noviembre de 2008

Te dije



Te dije que no sería igual,
que me haría amigo del silencio,
huraño contemplador de sonrisas tristes,
amante de peinados coquetos
de señoras mayores en tardes de domingo.
Habitante empedernido, ladrón de sorbos
en copas pintadas por labios
que soportan soledades injustas.
Dibujante de intenciones ajenas
que a través de un café incomprensible
acepta el amor sin emitir palabra.
Te dije.

(Foto: Nico) Café de Oriente, domingo por la tarde

viernes, 7 de noviembre de 2008

La guarida del silencio



Me fascina la ciudad
la soledad, poder verme.
Cada vez me hace más fuerte,
me obliga a caminar, a quererte.
Mientras espero sentencia
disfruto tus calles,
tu ausencia.

(Foto: Nico) Madrid, viernes por la tarde.
Gracias a la mujer anónima que me prestó el bolígrafo en el metro para retener y dar forma a esto.

sábado, 1 de noviembre de 2008

El amor ha muerto



-¿Cómo has dicho que se llama?
-Putain des Palaces.
Ahí mismo empecé a elucubrar. Un frasco lleno del supuesto glamour francés, con esencia de certera estupidez publicitaria. ¿A quién puede uno regalarle eso? con cariño, digo. O, tu amiga lo huele y te dice "Mmm... qué rico perfume llevas ¿cómo se llama?". La ordinariez no se evapora así no más, hay que estar destapado mucho tiempo.

Yo era un chico humilde pero tenía una amante en Lyon. Nos conocimos una tarde en Barcelona (habernos conocido en León hubiera sido un amor geográficamente cacofónico). Me senté a tomar un café cortado en el Paseo de Gracia y aburrido de leer los magníficos divagues de Paul Auster en Brooklyn, levante la vista y la vi, recogiéndose el pelo. Me destruyó de un soplo, sin hacer nada. Así que entablamos, uniendo nuestras pérdidas de tiempo y ganando en aburrimiento. Vía taza de café, a duras penas entendimos un bilingüe "cómo me gustas", y no mucho más. Quedamos en vernos en septiembre en Lyon, ahí ella sería local; pero para eso faltaba mucho todavía. Entre tanto yo estudiaría francés, ella parlaba algo de español, castizo.
Pero esa mañana llegué a la redacción. Dibujaba por enésima vez el planillo del número 86 y pensaba en ella, cuando vi el perfume. Yo aún no sabía una pepa de francés, pero el aroma me supo delicioso. Así que lo obtuve, lo metí en un envoltorio encantador y de mi puño y letra le escribí: "Tu eres todo esto para mi, esencialmente".

La cosa es que después de ciento doce clases de francés comprendí que Putain des Palaces, tiene un significado muy poco delicado en galo, nada encantador (porqué no harán perfumes fáciles, de esos que a uno le gustan por el olor, o hasta por el envase, que es lo que se usa y nada más).
También me enteré de que el Putain pertenece a una línea de perfumes dirigida a un ambiente más bien gay y no se que otros rollos de papel higiénico y que ocho cuartos, cosa que yo no distinguí al olfatear.
Ahora pasaron unos catorce meses desde que le envié el Putain por DHL, tan caro y sentido... Pero nunca más volví a saber de ella. Me dolió. Yo la quería de verdad, al menos quería conocerla y eso al principio lo es todo. Vi un perfume, lo olí, pensé en ella, lo envolví, se lo envié... ¡joder!.
En fin, no sé. Yo creo que se debe haber ofendido un poco (aunque era de Palacio, lo cual al menos tiene cierto nivel). Pero si es así, es que nunca me quiso. ¿Cómo se le pude haber ocurrido que la estaba llamando puta? Sin conocerme, me desechó de una.

Tenía otras opciones de la misma serie. Secretions Magnifiques, Je suis un homme... etc. Pero el Putain me pareció insuperable, magnifique. Ahora tengo una última duda: enviarle el Je suis un homme, y de puño y letra escribirle: "No hace falta que me quieras, pero jamás vuelvas a confundirme".

Foto: el perfume en cuestión y una ilustración de prensa

sábado, 25 de octubre de 2008

Being spontaneous



Inmersos en una cultura y una vida absolutamente pautadas por un pensamiento único, donde no estaba permitido que sucediera nada imprevisto, la gente con un mínimo de inquietud no tenía nada que hacer. Así el Arte Conceptual de Moscú (1960-1990) representó una corriente al margen de la producción artística oficial soviética y es dentro de este movimiento donde en el año 1978 surge un grupo llamado Acciones Colectivas, formado por unos veinticinco artistas.

Antes que resignarse a que todos los días de sus vidas fueran aburridamente iguales y previsibles (lo que sería la mayor tortura humana para mi , por eso me repugnan tanto cosas como el tarot o las pitonisas; no creo que haya nada peor que saber lo que a uno le va a pasar), estos tipos se inventaron esto de las acciones colectivas. Una cosa genial.
Además de retratar con una suave ironía las utopías del sistema, las acciones colectivas no eran ni más ni menos que hacer que pase algo, algo distinto a lo que ya sabían que iba a pasar, inventarse cosas, una performance. Un desnivel a propósito en el plano infinito.
O algo así como una profecía de esa escena de The Truman Show, en la que Truman, harto de que le sucedan cosas sin sentido e inmanejables por él, sospecha y piensa que tiene que haber alguna mano macabra y poderosa que lo esta manejando todo. Así un día quiere ver qué pasa si hace algo distinto y se decide a ser espontáneo. Entonces cambia el recorrido de todos los días y se pone como un loco a dar vueltas a la rotonda con el coche, intentando algo muy parecido a modificar el tiempo y el espacio. Su falsa mujer le pregunta espantada "¿qué haces?" y Truman le responde "¡I´m being spontaneous!".

Así, por ejemplo, este grupo de artistas se juntaba en un bosque nevado, pero avisaban a dos o tres que aparecieran en el sitio por entre medio de los abedules unas horas más tarde. Simulaban un encuentro fortuito y perfecto, fotografiaban el hecho, lo que representaba una forma de arte conceptual, estampaban la idea en imagen. Luego les entregaban a cada uno un certificado de que ese encuentro había sucedido. Se saludaban todos y habiendo comido satisfechos el suceso volvían a casa. Hacían que sucediera algo.

Foto izquierda: Acción Colectiva, La tercera variante (28 de mayo de 1978). Foto derecha: Truman siendo espontáneo, acompañado de su falsa esposa en una escena de The Truman Show (1998).
La exposición LA ILUSTRACION TOTAL. ARTE CONCEPTUAL DE MOSCÚ 1960-1990 puede verse en la Fundación Juan March, Madrid, hasta el 11 de enero de 2009.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Nociones de parábola y otoño



Acaban de pasearme por una serie de calles conocidas para dejarme en un lugar común, a las siete de la tarde. Los miércoles de otoño con menos de 15 grados la gente se tiñe de un ambar desconocido, algunos de un negro tan cruel que me nubla la vista. Pero no importa, no quiero conocer a nadie más en esta ciudad.
Me falta la billetera, el abono transportes, todo, pero camino derecho a alguna parte. Eludo bolsos, piernas largas y hermosas, abrigos, calvicies y llamados telefónicos. Pienso que me metería a tomar un café enorme en la Castellana e intentaría desvanecerme por completo, pero no tengo dinero y sí muchas ganas de caminar.
Estaba a punto de escribir cosas horribles en un papel mojado. Después pensé que no tiene sentido esforzarse en entender la lluvia y el otoño. Tal vez no sean más que la representación perfecta del hartazgo, o de la pérdida de tiempo.

(Foto: Nico) Madrid, Cuzco, miércoles 22 de octubre por la tarde.

sábado, 11 de octubre de 2008

Nociones de amor y parábolas


Un día me gustaron tus labios, tus ojos,
y ese pelo enreverado en tu cansancio y el mar.
Después tu forma sencilla,
tu mejilla hermosa y tus pétalos de sal.
Tu cara de muñeca, igual sentada en una silla
que en la barra de un bar.
Nunca parabas de hablar.
Ni en el silencio del otoño, podía hacerte pensar
que en realidad nunca te quise,
fue sólo tu forma de mirar.

(Foto: Nico) Muñequitas en un escaparate de la calle de Fuencarral

Las expresiones "pétalos de sal" y "enreverado" están tomadas de letras de canciones de Fito Paez.

jueves, 2 de octubre de 2008

El absolutismo igualitario

Sueño con tetas. Quiero decir, me desperté exaltado pensando qué pasaría si un día me despierto y me han crecido unos exuberantes pechos de mujer -lo que sería el gran sueño de un travestido- pero vayamos al grano.
Después de la discusión sobre si puede decirse o no miembras, podría seguir otra discusión sobre si los hombres tendríamos (hipotéticamente) tetas o tetos. Por ejemplo, Metro de Madrid, 9.30 de la mañana, chica, codeándo a su amiga: "¡Mira que buenos tetos tiene ese chico!" (nótese que ya no se fija en si es guapo e interesante, sino que va directamente a sus tetas, esto es importante retenerlo) Pero esto es al fin y al cabo una mera cuestión semántica, no hace a la cosa.

Vamos a algo más serio, entremos en la pus del grano (porque no era de maíz), por ejemplo: Si mañana entráramos en guerra con la República Medioambiental del Pomodoro, una guerra complicada en la que no bastasen los militares profesionales ¿cuántos ciudadanos efectivos tendría España? Porque supongo que todas las mujeres deberían alistarse. O bien, una pareja podría elegir que la mujer vaya a la guerra y el marido se quede con los pequeños, eso también sería justo y verdaderamente igualitario. Ejemplo, él a ella: "Cariño, ve tú"
Quiero decir ¿hasta dónde podrían llegar las atribuciones de la señora Ministra de Igualdad, Bibiana Aido? Hasta perjudicar los planes a la Ministra de Defensa, porque en este último ejemplo, llegada la lucha cuerpo a cuerpo, ganará el bando que tenga más hombres, claro está que la mujer por más ruda que sea no posee la fuerza, ni la musculatura del hombre, en promedio general y por simple desigualdad natural.

Digo, esto que comenzó como un ajuste lógico para pasar de un tipo de relación hombre/mujer que había quedado detenida en la era de neardenthal, a una relación más moderna, ¿qué pasaría si esto se nos va de las manos y nos conduce como por un túnel hacia un absolutismo igualitario? Volvamos al Metro de Madrid, dulce hogar de fascinaciones mañaneras. Qué pasaría si... de verdad un día no muy lejano las tías además de mirarnos el culo como ya lo hacen, y los gobiernos además de tocárnoslo, se empeñaran en otras cosas; qué pasaría si nosotros nos sonrrojáramos y bajáramos los ojitos, si se acabara el macho y también las curvas. Qué pasaría si un día llegamos a ser tan, tan iguales que no se perciba más diferencia. El Metro lleno de mujeros y hombras, o algo así, no sé. O un montón de muñequitos igualitos, igualitos, igualitos, no sólo despojados de roles esclavizantes y arcaicos, sino de diferencias, de matices y hasta de sexo.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Parecen muy reales



"La gente viene, bebe, escucha música, habla y luego se va. ¿Y por qué crees que, noche tras noche, tanta gente se gasta tanto dinero viniendo a tomar una copa aquí? Pues porque todo el mundo, en mayor o menor medida, busca un lugar imaginario. Y la gente viene aquí para ver un jardín fantástico creado de forma exquisita que parece flotar en el aire y para verse a sí misma incluída dentro de esa escena"

Haruki Murakami (Al sur de la frontera, al oeste del sol. 1992)

sábado, 20 de septiembre de 2008

Woody Carletti Barcelona




La próxima vez que vuelva a Barcelona voy a repetir los pasos exactos que dió Scarlett Johansson por esas calles intentando no ponerme nervioso. Igual que Woody repite a la perfección siempre la misma historia y el mismo tema, con una belleza y una acidez existencial apabullantes, sin que se le mueva un pelo.
Mientras tanto, el padre de Juan Antonio seguirá viviendo solitario en su casa de Oviedo, abstraído del mundo, escribiendo unos poemas bellísimos. Él no publicará ni mostrará jamás a nadie sus escritos como una forma de protesta contra un mundo que después de miles de años de civilización sigue sin encontrar la forma de quererse.
Es como no poder vivir ni juntos ni separados. "Maria Elena siempre decía que sólo el amor inalcanzado puede ser romántico". Es una contradicción. O entonces es que el amor romántico no existe y sólo el amor alcanzado es el verdadero.

Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen)

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Perderte



Una de las grandes ventajas de no haber caído aún en la comprensible tentación de comprarme un navegador satelital es que así mantengo la posibilidad de perderme. Nunca me sentí atraído por la soberbia de los automatismos, sino por el margen de error.
Lo mismo un libro de ayuda autoflagelable, una pitonisa boba, o un psicólogo insoportable. Igual que tú, ellos no saben cómo hacerlo. Pero si les pides que te digan cómo, se inventarán una forma.

Al perderte (salvo que te rindas) tienes la obligación de buscar, elegir, encontrar una salida. Verás cosas que no esperabas, seguramente. La sana adrenalina del superviviente. Si sufres no podrás echarle la culpa a nadie; si encuentras la forma, tampoco. Habrá sido tu forma de hacerlo, con mapas viejos, anotaciones desprolijas, la intuición o las estrellas.

Nadie debería evitar que de vez en cuando te pierdas. Nunca te rindas.

(Foto: Nico) Una salida, o una entrada. Un sitio inesperado, en Túnez.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Color, vino y huevos rotos



Salvo la luna, la noche no fue blanca en Madrid. Se presentó oscura como siempre y si, como dicen, el roce hace al cariño, me debo haber enamorado de un centenar de personas entre la Plaza Santa Ana y Carrera de San Jerónimo.
Los colores no se aprecian bien en la oscuridad, pero si se contrastan con algún sonido delicado se vuelven de un tono fucsia, azul o turquesa. Al menos eso pude rescatar de este lado del obturador, mientras todo el mundo estaba ahí, intentando cogerse (agarrarme, yo) al poste del semáforo antes de ser fagocitado por la avalancha de la muchedumbre.
Unas tres copas de Albariño se mezclaron a las doce en La Bardemcilla con un acorde de jazz y un haz de luz. Pero nada me nublo la vista. Alguna idea se me cruzó por la cabeza, algo todavía me sostenía en pié. Una oscura noche de color, el vino blanco y los huevos rotos.

(Foto: Nico) La Orquesta Nacional de Jazz en La Noche en Blanco de Madrid. Sábado 13 de septiembre.

sábado, 13 de septiembre de 2008

No van a matar al arte



Nunca hubo nadie como él. Asi que en 1988, después de la muerte de Alberto Olmedo, parecía que todo estaba perdido. Lo estaba. Sin Alberto se había acabado el humor y eran años de hiperinflación, los militares aún seguían al acecho y las recuperaciones que se vislumbraban ni siquiera sabían que nos esperaba un corralito a trece años de distancia. Sólo el humor y un lento acostumbramiento histórico nos anestesiaba el dolor del desastre, repetido con frecuencia modulada.
Pero apareció Diego Capusotto con Cha cha cha (1990) y Todo por 2 pesos (1999). Con los bolsillos vacios, la moral baja y el futuro incierto se morían algunas ilusiones pero no había forma de matar el humor. Me he perdido algunas cosas, pero nunca dejé de recordar. Ahora, sobre todo, no me puedo parar de reir.

Vídeo de la serie Capusotto poeta, Cha cha cha

sábado, 6 de septiembre de 2008

Che, vamos al cine, dale



Déjeme decirle algo, aunque le pueda parecer ridículo: "Un revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor". Suena ridículo sí, hoy más que nunca, hasta cursi. Pero ayer, después de ver el estreno de Che, el argentino (de Steven Soderbergh) uno entiende que no hay ninguna forma posible de hacer lo que hizo el Che sin la humildad, el sentimentalismo y un idealismo profundísimos, enormes.

Este hombre se quita en varias oportunidades el triunfalismo y la fanfarronería (ambas, típicamente argentinas hoy) y rechaza adulaciones y felicitaciones personales con una humildad increíble para un hombre que llegó donde llegó, que hizo lo que hizo. Traslada inmediatamente esos incipientes triunfos a todos sus compañeros de lucha.

En la carta de despedida que le envió a Fidel Castro en 1965, Guevara renuncia a sus cargos y a su condición de cubano y dice: "nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos". Porque lo sentimental no se puede romper, no hay papeles, no se puede certificar un sentimiento. No es formal, es de fondo el tipo.

Está claro que no triunfó el espíritu del Che. Sólo estos gestos son hoy imposibles de comprender. No existe ningún lider mundial que pueda distribuir con humildad el producto de su trabajo personal en el esfuerzo conjunto del pueblo, al que ha dignificado. Tampoco existen ya muchos pueblos dispuestos a luchar o a dignificarse, es cierto.
Existen en cambio, cientos de líderes que sí pueden congratularse con el poder económico al que han servido con creces y al que solapadamente han beneficiado con el producto de sus acciones y sus decisiones. Al fin y al cabo y aunque estemos todos (yo el primero) en este mismo barco, si hablamos en serio, podemos decir que la democracia actual es fundamentalmente una simple subsidiaria del poder económico, no nos mintamos más.
Los líderes actuales no tienen en verdad ninguna sustancia que "venderle" al pueblo y así se ven necesitados de echar mano a un delicado marketing político que les permita interactuar con el pueblo, dando vuelta el mensaje, haciéndonos creer que sus decisiones son en realidad en beneficio nuestro.

Ernesto Guevara no era un medias tintas ni un blandito sentimentaloide. Llama pendejos y cagones en la cara a los que abandonan, y asesina sin miramientos a los traidores como diciendo ustedes de qué creen que va esto.., che. Y como deja claro ante las insistencias, la cosa tampoco va de ser o no ser comunista, marxista; la cosa va de cómo luchar por la dignidad que es algo mucho más grande y más noble que todos los istas e ismos que se conocen hoy en día.
Por qué aplauden, si sólo se intentó hacer lo que corresponde, lo que es un deber. Por qué aplauden, si entre la película de ayer y el mundo de hoy hay una distancia tan abismal que da pena. Es como un `hasta la victoria´, pero con la guerra perdida.

martes, 2 de septiembre de 2008

Se puede regresar



De la plage, sí; o bien de la montaña, de la ciudad, del campo o de donde usted quiera siempre se puede regresar. La cuestión es cuántas veces o con cuánto ahínco a jalado uno del cable. Eso, en la práctica veraniega se traduce en intenciones para lograr desenchufar. Pero uno siempre mantiene esa conexión con lo que quedó allá (aquí, aquí joder...).

Por ejemplo, escuché. Yo tiraba del cable, pero María Teresa dijo las palabras más mágicas e intrascendentes que le escuché a un político en los últimos meses, 74 meses, 84, qué se yo, o algo así: El gobierno hará frente a las dificultades “con realismo, pero sin derrotismo”, “con rigor, pero sin pesimismo”.

Leí. Me bastó con el título y me reí mucho. Rodeado de arena, El País se burló de ser un diario de saco y corbata como casi todos y tituló "El Bolt del fondo" a la victoria del etíope Bekele en las carreras de 5.ooo y 10.000 metros de las Olimpíadas de Pekin. Usain Bolt había ganado unos días antes... las del frente, o los 100 y 200 metros llanos.

Caminé, disparé. Con un 18 mm. te animas a dispararle a cualquier cosa, lo que quieras. Igual, la foto será una mierda si tu cabeza no logra ver o componer cosas interesantes. Descubrir y fotografiar a esa mujer fué una de mis mejores intenciones en este verano. Le disparé, sólo una vez, con un 55 mm. Me desconectó totalmente. Pero regresé.

Foto: Nico

lunes, 4 de agosto de 2008

Lado B. No sé si es Baires o Madrid

15:50. Aeropuerto de Madrid Barajas, domingo. Espero ansioso la llegada de El Cabezón, amigo mío desde que eramos así (...), que viene desde San Juan de Puerto Rico vía Miami. Hace cuatro años que no nos vemos... y sigo esperando. El avión ya está en tierra, en tierra de nadie. Contemporáneamente, el IB 6844 procedente de Buenos Aires también ha aterrizado.

16:05. Ariel Rot, harto de esperar igual que yo, se pasea con el móvil en la oreja y chequea alguna información con un agente del aeropuerto. Yo observo y pienso que en ese vuelo de Buenos Aires, además de unos 400 anónimos tendrá que venir ese que espera Ariel.

16:17. Se abren por enésima vez las puertas. Con gafas oscuras y una campera algo abrigada para la época, color azul oscuro y verde fosforescente, aparece Fito Paez acompañado de otro personaje desconocido. Ambos se abrazan finalmente a Ariel Rot.

16:18. Al carajo con mi querido Cabezón. Me dirijo a encarar a Fito sin tener idea qué ridiculez le diré.

(con mi mano izquierda dándole una palmadita en su hombro derecho)
- ¡Fito! ¿qué hacés, venis a Madrid y no me avisas nada, che?
- ¡Hola! Claro, je, je...
- Te vi aca hace tres meses con este (por Ariel) y volvés así...
- Si, ¿viste? a visitar al cuñado (risas)
- Bueno, suerte viejo. Chau, che.
- Chau viejo, chau, chau...

Ahi está, de domingo por la tarde y con 38º. Fué el segundo diálogo con Fito en el año. Récord absoluto para tratarse de uno de mis ídolos. Este, el más cercano y directo que tuve jamás.

16:38. Aparece el Cabezón. Cuatro años, una hora y cuarenta y ocho minutos.

jueves, 31 de julio de 2008

El soñar ibérico


Vale es la primera palabra que indefectiblemente se te pega cuando te vienes a vivir aqui. Pero anoche he soñado. Al despertar me dí cuenta de que aunque estaba rodeado de viejos gauchos y lugares conocidos de mi barrio original, yo gritaba "¡joder, joder"! Esa es la segunda palabra. Dicen que uno es del lugar en que sueña. No lo sé, pero se te pega.

(Foto: Nico)

viernes, 25 de julio de 2008

Entonces es como dar amor



Cuántas veces lo ví al flaco en vivo, tocando esta hermosa canción y tantas otras más... Cuántas veces, ¡¿cuántas?!... La última, en Buenos Aires, el pasado noviembre de 2007 con mi hermano, el que me inculcó (¿o me inoculó?) al mismísimo flaco en las venas en mi adolescencia. Madre en años luz (1984) fué el primer disco que él intentó inocularme. Yo no entendí nada, ni a esa música rara, ni a mi hermano. Pero quedé envenenado para siempre.

Con esa guitarrita pequeña que se le había antojado por esa época, más allá de esos particularísimos toques jazzeros que siempre dibujó Luis Alberto. Aqui se lo ve realmente flaco al flaco, casi más que yo, un "flaco escopeta", como me decía mi madre hace años luz. "Entonces es como dar amor" forma parte de aquel disco, el último de Spinetta Jade. También forma parte de mí, o es parte de mi forma, y esta en forma de CD en casa (no... en el coche).

Después... después entendí todo, y más. Una tarde -¿habrá sido por 1990?- me bajé de mi coche y comencé a pasear por una calle muy cerca de mi casa y apareció el flaco Spinetta. Justo tenía mi cámara de fotos en la mano y lo único que se me ocurrió decirle fue "¡Flaco!, ¿te puedo sacar una foto?, por favor" Era una tarde cualquiera, el flaco quería tranquilidad y anonimato. No esperaba encontrarse con un loco, pesado e insoportable fanático suyo en esa esquina de Martínez. Entonces, ahora creo que todo aquello fué como dar amor. Yo lo único que hago es compartirlo.

"Nena, te traigo esta canción que descubrí
en el deslinde y esta pena ya pasó, oh! no!.
La lluvia, desnuda marabunta sin lugar para quedarse,
que otra cosa queda ahora más que aquella larga espera"... ...

miércoles, 23 de julio de 2008

Azul y burbujas



Dos inmensas bolsas de aire se acomodaron a ambos lados de mi bañador y me dejaron el culo en pompa sobresaliendo de la superficie. No me avergoncé absolutamente de nada y seguí nadando hasta la otra orilla. Abajo, mi sombra húmeda sobre el fondo. Arriba, nada más que sol, cielo. Pensé en esto, en cómo lo escribiría y en que hace un año, por estos días, estaba volviendo de Italia. No había absolutamente nadie y comencé a sonreír solo debajo del agua. Nada, azul y burbujas, dentro y fuera de mi cabeza.

(Foto: Nico) Sicilia, julio de 2007

domingo, 13 de julio de 2008

Cansancio



Conocerte abrió el camino de mi duda emancipada,
carente de reproches, prevista de dolor. Buscada.
Mirarte fué el refugio de un camino imposible,
ventana entreabierta y el campo, sesgado.
Mi mano ensangrentada y tu risa empecinada
en beber melancolía de mis labios agotados.

(Foto: Nico)

lunes, 7 de julio de 2008

El peldaño único


Nerviosa, olfateando en sí misma y en los demás cómo su alma aún joven y su cabeza blanca todavía se desenvuelven en un día común. Recordando, en el instante de la prueba, cómo era que se hacía, cómo lograr entablar sin que se note el deseo. Con soltura establecer contactos. Son más de ochenta años, seguro.

Acabo de terminar de ver en el Martin Gropius Bau, la exposición de fotografía de Alexander Rodchenko, uno de esos grandes que estudié en la universidad. Bajo las escaleras a toda velocidad y de reojo veo por un lado mis pies y por el otro mi imagen multiplicada por mil en los espejos. Siempre esa décima de segundo, ese flashazo de lo inesperado y lo imperdible ya pasado. Sin querer me intereso en mi mismo y no quiero perderlo. Vuelvo para atrás a rescatarme. Son sólo un par de escalones arriba, otra vez, y ensayo. Ahí aparece ella e interrumpe mi inspiración.

Un encuentro fortuito conmigo en su pura mirada. Ese instante de vida sublime e innecesario. Un peldaño olvidable en dos vidas prescindibles. Escaleras abajo, en un museo de Berlín, dos almas desconocidas separadas por el tiempo y el lugar, abren el juego del mero conocimiento. El joven y la vieja tocan por un instante el único escalón de sus vidas que los haría entablar hacia el abismo del haberse conocido ahí y no volver a verse nunca jamás. Sus ojos azules rezan para que todavía alguien se fije, la mire y quiera perder el tiempo con ella. Mi tiempo con ella. Su conversación mínima, o la mía trascendente.

(Foto: Nico) Escaleras abajo en el Martín Gropius Bau de Berlín

domingo, 29 de junio de 2008

Lejos en Berlín (III)


"El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos". Los berlineses entendieron que Miguel de Cervantes no era ningún idiota y asi se lo hacen saber a todo el mundo colocando esta frase del escritor en prolijas bases de acrílico incrustadas en el asfalto de la Friedstraße.

Domingo por la tarde. Paseo por la 17 de Junio hasta el Siegessäule y me interno en el parque. La siesta que acabo de echarme tirado en el Tiegarten no tiene nombre. Creo que soñe con una grúa inmensa. El gancho de la punta me bajaba a velocidad sideral desde la estratósfera y me depositaba en Berlín. Uno no nace de estar muerto, sino vivo, despues de cuarenta semanas en gestación. Esto era lo mismo, salvo que en lugar de cuarenta semanas eran cuarenta años.
Atravieso un sector del parque muy bien sembrado de verde cesped y de tíos totalmente en pelotas, al sol y sobre el verde. Nadie los mira, ¿para que? Mucha gente en bicicleta, viejos caminando. Un grupo de adultos jovenes hace picnic. Dos perros grandes color canela acompañan a los del picnic haciendo lo mismo que yo: tirarse en el cesped a dormir un rato al sol sin que nadie les moleste. Uno de los perros soñaba lo mismo que yo, pero bajando agarrado a un hueso de osobuco.

Frapuccino caramel en el Starbucks de la sofisticada Kurfürstendamm. Un solazo que parte al medio la crema que lo recubre y de paso, tambien mi cabeza. Gafas negras, camiseta blanca. A unos pocos metros, señalo el Alt Berliner Biersalon. Biersalon... me suena. Entro, lo declaro habitable y tres horas antes tomo posiciones para ver lo que luego sería una fiesta inolvidable. Un alemán, su hijo y su bandera contactan conmigo y les hago un lugar a mi derecha (tengo que escribirle a Sönke, fue muy amable, se esforzó por entender mi ingles y quiere información para viajar a Buenos Aires). Cuatro jovencitas presionan desde babor y a cambio de que rellenen mi vaso (tenían una jarra de cerveza) logran algunos centímetros de mi territorio izquierdo. Un chaval quiere brindar conmigo, pero no quiero engañarlo, le retiro el vaso y le aclaro "I am the enemy". Le sonrío por las dudas de que prefiera darme una hostia. Estoy rodeado de rubios, banderas, gorros, pinturas en la cara, gritos y cerveza. Yo no podre gritar. Sólo agachar la cabeza y morderme los labios en silencio. Lo que he hecho siempre.

Un rato más tarde España hace historia y humilla a Alemania ganándole 1 a 0 en la final de la Eurocopa. ¿Catástrofe? No. Fiesta. Los berlineses siguen con la cerveza, bailan arriba de las mesas, tiran petardos, gritan "Deuchland!" como si hubieran ganado. Una chica con acento alemán grita "Es-pa-ña-es-pa-ña!". "Es que yo viví un año en Andalucía", me dice. Afuera, los coches lo tienen complicadísimo. Dos columnas humanas con banderas españolas (conviviendo con algunas alemanas) hacen el túnel uno por uno a cada coche que pretende cruzar. Los frenan, los menean a más no poder, se les ponen en frente y despues de un rato, los dejan ir. Todo el mundo se ríe y festeja. Me transporto por un momento y pienso que cualquier argentino se hubiera hecho el Hara-kiri con el borde de una vereda rota. Es que esto es Berlín. La gente es tan libre que ha logrado ser civilizada. Me pregunto si esto tendrá algo que ver con aquello que dijo Cervantes.

(Foto: Nico) Me uno a los alemanes en la terraza del Alt Berliner Biersalon sobre la Kurfürstendamm, a las 12 de la noche, para festejar su derrota ante España. Mayor derrota, más ceveza. Para tomar más cerveza hay que aprender a convivir.

sábado, 28 de junio de 2008

Lejos en Berlín (II)


Entre Alexanderplatz y Brandenburgo se está montando una movida alucinante en plena mañana de sábado. Gente de todos lados, camiones enormes con gente bailando, desfile de gays, lesbianas y todo aquel que se sienta libre de interpretar y mostrar su cuerpo y su vestimenta como se le de la gana. Era por eso que por la Liebknecht Str. se veía caminar tanta gente y tan rara, como una prolija madre paseando con su obesa hija de trece años vestida de punky con toque erótico.
Doy un par de vueltas a la Alexanderplatz porque no quiero seguir sin ver de una vez el Weltzeituhr. No es muy impresionante, sólo me confirma que el tiempo no se detiene nunca jamás en ningún lugar del mundo.

Dos señoras de cincuenta y pico desayunan en la mesa de al lado. Se exaltan cuando ven pasar a cuatro muchachos con ajustadas camisetas blancas marcando sus cuerpos deportivos. Giran la cabeza y exhalan un gemido al límite de lo que se permiten para que no parezca directamente un orgasmo. Un padre pasea el carrito con su bebe mientras desde atrás le coloca el biberón en la boca. Dos chicas de veinte empinan una cerveza y luego se besan en la boca en un banco de este boulevard cubierto de tilos. Algunas jóvenes alemanas se tiñen de negro furioso. En todos lados la gente se empeña en ser lo que no es.

Dos tipos vestidos de ellos mismos, medio enmascarados, zapatos totalmente blancos con plataforma de quince centímetros, marcando su zona genital y el resto de su cuerpo con sólo un par de plumas. Posan espontáneamente para fotógrafos profesionales, aficionados y para mí. A unos metros, unas diez mujeres asiáticas con ropas de colores y kilos de maquillaje encima portan un cartel que dice "Thailand fantasi". Un niño se mete delante de unos travestis para que sus padres le fotografíen, y lo hacen. Compro una postal para enviársela a nadie, no tiene imagen. Dice con letras enormes: "Achtung, sie verlassen jetzt West-Berlin". Me gustó y estoy de acuerdo. Le recojo del suelo un gorro a un niño de cuatro años que pasea en bicicleta y se lo coloco en su cabecita rubia. El padre me dice danke schön y yo le he entendido. Descubro el Einstein, el cafe donde seguramente cenare esta noche, ese que Berlín tenía preparado para que lo haga mío.

A un paso de Brandenburgo, a escazos treinta metros de cruzar al oeste, se ha puesto a llover. No tengo paraguas. Tengo que correr. Decido volver por el boulevard, sólo para hacer lo único que quiero hacer ahora: mojarme un rato y entrar a este ciber-cafe a escribir.
Es que esto es Berlín, o una bofetada soberbia a los que alguna vez pensaron que se le puede decir a alguien lo que tiene que hacer.

(Foto: Nico) No hay forma de encontrar en este teclado alemán la "e" acentuada.

viernes, 27 de junio de 2008

La despedida


"Sabe amargo el licor de las cosas queridas,
se acabó lo mejor, quién nos quita esta herida.
Tú me pierdes a mi, yo te doy por perdida,
es la hora de huir, la despedida.
Tengo que correr, tienes que correr
a toda velocidad, a toda velocidad."

Letra: Fito Paez. Pero hoy podría firmarla yo.
Foto: imposible saberlo. Viernes 27, 02:30 am.
Amigos y despedida en algún lugar de Madrid.

miércoles, 18 de junio de 2008

Lejos en Berlín


Es como si tuviera la etiqueta adhesiva ya en la maleta. Esoty más allá que aca. Aterrizando en el Flughafen Tegel un viernes, tipo 10.30 de la noche. Si, un viernes va a ser. Voy a pedir un taxi en inglés, "¡Taxi!", como en las películas, solo, maleta en mano. El primer café agradable que encuentre será mío para siempre. Chucrut con salchichas. Mirarme en la gente y en el lugar desconocidos, y un Der Spiegel que habrá por ahí. Noticias terribles: no volveré al mismo lugar. Con cada sorbo, un párrafo y cada cigarrillo, cara de precupación o de encanto.

"Siempre así, lejos en Berlín,
lejos de todo y hasta lejos de mi,
cuando no estás, cuando no estás, cuando no estás.
No más, por hoy. De verdad"

(Fito Paez)


(Imagen: Nico)

jueves, 12 de junio de 2008

El acuerdo macabro


Un avión se despedaza en el aire. Pero el nanosegundo de la catástrofe se elonga hasta el infinito. En la eterna caída viajan pasajeros y tripulantes, pero hay uno cualquiera que lo sabía todo. Mientras nos coloca la máscara también nos pone el paracaídas. Ruega tranquilidad y silencio, nos prepara en el aire para el cambio inevitable y habla claro. Ya estamos muertos, pero tocaremos tierra de un momento a otro. Al llegar a la superficie tendremos dos opciones: el que cuente la verdad estará muerto instantáneamente, el que la oculte y se las ingenie para cambiar su identidad y desconocer su pasado, seguirá adelante. Quizá la muerte no sea más que una escena simulada, un acuerdo macabro en el que sólo todo el mundo -salvo el inventor de la catástrofe y nosotros mismos- nos supone muertos.

sábado, 7 de junio de 2008

Cruzar sin cruzar


Una cosa es compartir una gran cordillera y otra una hermosa amistad. Está la opción de cruzar y verse, o tal vez escribir y conocerse. Ahí las cosas pueden mezclarse y suceder que a ambos lados de una hermosa cordillera surja una gran amistad.
Hay barreras que no logran frenar nada, divisiones que no saben qué dividen, o líneas hipotéticas que nunca dibujaron trazo. Lo que no existe no es lo que no se ve, sino lo que no se conoce, aunque exista. Después de conocer algo, por más que no se vea nunca, no habrá forma posible de hacer que deje de existir. No hay retorno, no se puede volver al desconocimiento. De nuestra cabeza no desaparece ni lo muerto, pero sí que puede existir lo que nunca hemos visto. Después de conocer, uno podrá cruzar sin cruzar, viajar sin moverse. Conocer, sin verse.

(Foto:Nico) Cruzando la cordillera de los Andes en dirección a Santiago de Chile. Abril de 2001.

viernes, 6 de junio de 2008

Nunca me oíste



Cuando conduzco, no bebo. Pero toco la batería, la guitarra y sobre todo el piano. Es probable que alguna chica detenida a mi lado en un semáforo, a la que miré por error, me haya visto mover ágilmente los dedos de mi mano derecha por sobre las terminaciones oscuras de los velocímetros de mi coche. Haciendo escalas, transportando el pulgar después del mayor. La Guardia Civil nunca me vio. Se lo pierde, no sabe lo peligroso que es, quitar el pié del acelerador para hacer el bombo sincopado ahí abajo. Por momentos redoblar y darle al Hi-hat con dos manos... Es peor que soplar un 0,8.

Nadie me ha oído, nunca. No tienen ni idea de lo que suena en el interior, de mi coche. No saben que por las mañanas yo jamás sufro un atasco, casi los busco.
"Vos nunca me oíste en tiempo..." Piano Fender Rhodes, tecla natural, mecanismo de percusión, sonido original similar a un xilófono; igual a aquel que tenía conmigo en el dormitorio.
"... Nunca me oíste en tiempo...", un tono más arriba y 300 metros más adelante, hay acordes que me erizan la piel. Batería recargada, alguna vez la vi en vivo en las plazas de una ciudad que da al río, en el mismo barrio del autor de la canción. Un túnel clarísimo, luces automáticas, sin psicodelia. La mirada al frente y la tensión dentro, sosteniendo el tono y la lágrima al borde. Freno, un tono más, "...siempre tuviste un poco de miedo...". M-11 y después salida Estación Hortaleza. Así me dijo un día Silvia que era lo mejor. Se lo pierden todos. Yo, no. Rotonda a la derecha y todo recto. Esta por llegar, no pares ahora, esto no puede terminar acá. Bien arriba, "...¡pero ahora estás a tiempo, oooooh!. Escucha".

(Foto: Nico) Conduciendo, un viernes por la mañana en una autopista de Madrid.

domingo, 1 de junio de 2008

Historias tontas que me harán invencible



Me pregunto qué hacen sobre mi escritorio el 75 por ciento de las cosas que estoy viendo en este momento. Pareciera que se acumulan con sigilo. Ni logran molestarme, ni entiendo cómo hacen ellas para soportarme, ni siquiera sé cómo llegaron ahí.
Una maraca diminuta que nos trajo una colega recién llegada de Cuba. La segunda maraca, porque la primera que me dio a mí personalmente como souvenir ya la uso de llavero.
Un libro, de las decenas que nos llegan, "Las virtudes del poliamor" -¿habrá querido decir poligamia y no se animó?- de un tal Thalmann (valga la cacofonía) en el que ojeando con ojos entrecerrados (¿o entreabiertos?) leí unas cosas terribles que nunca debí haber pensado yo anteriormente.
El The New York Times Magazine del 25 de mayo, con una tal (otra tal) Emily Gould en portada que aquí no la conoce nadie (le pregunté a 5 ilustres periodistas) pero creo que me va a dar mucho que hablar próximamente.
Una mini botella de Ballantines de 5cl que alguien habrá traído de un viaje en avión, o igual se la compró en una tienda, especialmente con la intención de dejar de beber, pero se ve que no lo soportó y me la dejó a mi, y salió corriendo a comprarse otra de 75 cl, como Dios manda. Ahora veo que está abierta y recuerdo que alguien le echó un poco a un bote de leche para sobrellevar una tarde (o una vida) complicada.
Un clásico pero insólito envase de 6 huevos blancos, pero conteniendo en su lugar 6 pelotas de golf, que en realidad son jabones, que en realidad... uff... quitando una de las bolas/jabones/huevos de golf, aparece debajo un papelito rojo que dice "¿te atreves a jugar?" Me pregunto a qué, y me dan ganas de ponerme a jugar a los huevos fritos en un campo con forma de sartén y ensuciarme, ensuciarme todo.
Un patito de madera laqueada. Este sí se de dónde viene, tiene historia. Nos lo robamos infantilmente (ya ni recuerdo quién) hace meses o años de un restaurante chino al que solíamos ir a comer en la pausa laboral. Dicho pato fué tontamente bautizado como El pato cantonés y soportó hasta una mudanza de la empresa. O el pato nos sigue o le tenemos cariño por algo.
Una muñeca Elastic Girl de goma. A esta también la conozco, me conoce. Se estira de verdad, me la regaló una colega que se estiró tanto, tanto que se fue a vivir a una isla, pero su imagen quedó aquí, frente a mi ordenador en forma de Superhéroe moderno.
Para terminar, otro libraco, creo que se lo olvidó Edmond. Tiene toda la pinta de ser absolutamente prescindible, pero tiene un título tan directo que me ha conmovido. Me ha inspirado tanto, que su contraportada es la foto de este post. Me dice tantas cosas sin leerlo y creo que muchos de vosotros deberíais leerlo y no confundirse nunca más. Quiero decir, creo que tengo dos opciones: es urgente que me dedique de lleno a ser un hombre normal, o si no, "Muy pronto seré invencible".

martes, 27 de mayo de 2008

Desastre natural




En esos planos cortos, cuando Amy me mira de frente, me hace acordar mucho a Barbara Streisand. Esa nariz de papagayo, exótica, que cualquier chica se operaría inmediatamente. Después abre la boca... 0,5 milímetros de imperfecta y erótica separación entre los incisivos centrales superiores, me recuerdan a Jane Birkin, ese lugar donde los odontólogos no han llegado nunca. Al final, remata con las enormes cejas y el pelo negro de la gran Frida Kalo. Amy está totalmente loca. No es normal, es un desastre, pero natural. Los parecidos le quedan muy bien, igual que cuando canta esta canción, tan parecida a Ain´t no mountain high enough. Si tuviera que subirme a un coche ahora, me la llevo. Como una muñeca fea que me canta en la parte de atrás. Y así, cualquier lágrima aparente se le secaría sola.



"I don´t understand, why do I stress a man, when theres so many bigger things at hand. We could´ve never had it all, we had to hit a wall, so this is an inevitable withdrawal. Even if I stop wanting you."

domingo, 25 de mayo de 2008

Saber de qué se trata



Domingo 25 de mayo, sin mirar, sin estar ahí digo asado, vino, campo y vacas. Mate yo tomaba poco. Es que la patria no es solamente el lugar de donde se proviene, donde se nació o donde uno se crió. Y si fuera todo eso, sólo podría determinarse con exactitud el lugar de nacimiento, en cambio puede haber matices a la hora de decir de dónde se proviene, o dónde y cómo se crió uno. La definición de patria, efectivamente, incluye un carácter puramente sentimental (...lugar al que se pertenece por vínculos afectivos, históricos o jurídicos) Asi que patria es algo muy personal, particular, se lleva adentro. Nadie puede conocer del todo mi patria, aunque sí mi tradición y mis costumbres.

Yo no conocí la patria que se forjó en la Revolución de Mayo de 1810, pero me la enseñaron. Según decían, a medida que se gestaba la revuelta, la gente interesada por el futuro del país comenzó a reunirse frente al Cabildo, en la Plaza de Mayo. Querían saber `de qué se trata´, y ahí, entre el tumulto, se repartían cintitas celestes y blancas, pero también empanadas. Según fueron pasando los años quedó absolutamente claro que la gente descubrió muy bien de qué se trataban las empanadas.

La primera patria que conocí (mientras me la enseñaban, también) fue la Argentina de los años '70. Aquello era un polvorín, como lo fue en muchos capítulos de su historia. Pero en aquella época reciente era un polvorín en serio, del bueno, como nos enseñaron a ser, a lo grande. Te mataban por hablar, por usar el pelo largo o por no ponerte firme frente a la bandera, celeste y blanca. Y si no, te metían la picana eléctrica, con un cariño sublime, o te tiraban al Río de la Plata con paracaídas de piedra, que era como matarte, pero mejor. Te mataban por la patria, te regalaban la cintita celeste y blanca y no te daban ni una empanadita caliente, ni un carajo. Por Dios y por la Patria.

Esa patria horrible, la primera que vi con mis propios ojos, me la enseñaron unos señores a los que no les gustaban un carajo las empanadas. Ellos preferían llenarse la boca de patria, venían a decirnos la parte esa del `de qué se trata´ que no nos había quedado claro. Para apoyar el discurso (los ejercicios prácticos, digamos) a las 7.30 de la mañana, con el patio del colegio aún sufriendo la hermosa penumbra invernal de Buenos Aires, recagándonos de frío y con el pijama debajo del uniforme, se honraba a esa patria amarga izando la celeste y blanca y cantábamos "Alta en el cieeeeloooo, un águila gueeeerreraaaa..." . Al volver a casa, mi mamá me curaba con unas empanadas. Todo era así: celeste, blanco y empanadas.
Eramos muy chiquitos y en Buenos Aires, ninguno de nosotros había visto una puta águila en la vida, ni guerrera ni nada. Ir al cole y zamparte en ayunas al pajarito ese, águila guerrera... ¡Hágame el favor! ¿Le parece a usted, mi General?
Patria, por todos lados. Ellos pensaron que nosotros entendíamos. Nos hacíamos los que entendíamos. En realidad (entre nosotros, que no nos escuche nadie) en 1976, empezabamos a entender muy bien y por detrás del delantal blanco, y de paso, cagándonos en Juan Perón, ya les hacíamos el fuck you.

De lo que me estoy acordando ahora, (porque el vídeo de Mario Pergolini , Felipe Pigna y esta introducción no tienen nada que ver) es que hoy, 25 de mayo, es fiesta en la Argentina en conmemoración de la formación de aquel Primer Gobierno producto de la Revolución de Mayo de 1810, que devino seis años más tarde en la ruptura definitiva de lazos con la corona española. Después, 25 años después, por esas cosas del destino, yo logré reestablecer relaciones con la corona. Porque la patria que yo abandoné fue la del aguilucho ese ridículo, la gorra y el bigote, la patria financiera, la necedad galopante y la política mafiosa que engendramos después. Pero mi patria, la de verdad, la sentimental, la que me hice yo mismo con la escarapela celeste y blanca que me ponía mi abuela en el delantal, o con las empanadas que me hacía mi madre, no la abandoné nunca. Para mi, siempre se trató de una mera tradición, o una estúpida costumbre.


Mario Pergolini, dirige Cuatro Cabezas, la productora de Televisión que creó la serie de vídeos "Algo habrán hecho" y que ideó el programa CQC. Mario también vivió esas mañanas de frío en ese mismo patio del colegio, cuatro años antes que yo. Y por otro lado, ¿por qué todo tiene que pasar en mayo?

miércoles, 21 de mayo de 2008

La transfiguración



Quién te dijo que eso era lo mejor,
cómo has hecho para saber.
Quién te dio permiso para decidir,
para decirme lo que tengo que hacer.
Ahora no podré saber nunca
cómo lo hubiera hecho yo,
ni siquiera podemos compartir la culpa
por el error que haya cometido cada uno.
Todo lo has hecho mal, lo tuyo y lo mío.
A ti puedo perdonarte, pero ¿cómo hago ahora
para perdonar lo que has hecho por mi?.
Nunca más vuelvas a intentar ser yo.


(Foto: Nico)

jueves, 15 de mayo de 2008

El antídoto



Durante el otoño a veces tomó café, oculto tras el ventanal y las letras transparentes. Aparecía por esa esquina, cruzaba la calle, caminaba unos metros y desaparecía. Después, mientras terminaba de beberlo, se quedaba pensando en su cigarrillo, en ese abrigo hasta el cuello y en la distancia que los separaba. Desde la boca del metro, hasta la taza de café. Desde aquel beso, hasta ahora. Pagaba y se iba.

sábado, 10 de mayo de 2008

Yo te quiero

Al escuchar me preguntaba por qué no estamos más dispuestos naturalmente y emocionalmente a entender que alguien puede dejar de querernos. Cómo es que desarrollamos esa extraña preferencia por el sentido de pertenencia en vez de por la libertad y la verdad. No, no es exactamente dejar de querernos, sino dejar de querer seguir compartiendo la vida junto a uno. Cómo es que se puede llegar a odiar tanto después de querer, cómo es que activamos ese mecanismo innoble de la autodefensa a través del odio para salvarnos. Vaya uno a saber de qué. Algo así como que si ya no quieres estar conmigo, entonces ahora yo cambio y me programo para odiarte. Así que te quería porque eras mío, o mientras fueras mío. Si no eres mío, no te quiero. A mi me hubiera gustado que me quisieras por lo que soy, no por lo que tengo, ni por lo que te doy. Y eso sólo era posible siendo libres. Si me hubieras querido sinceramente por lo que soy podrías haber entendido perfectamente que me voy no porque ya no te quiera, sino porque si continúo mi vida al lado tuyo yo ya no sería lo que quiero ser. Cuánto más feliz hubiera sido si me hubieras amado libre y sin condiciones. Por eso, te quiero.

jueves, 8 de mayo de 2008

Haciendo la parodia del artista



"Si, pero es que tú no vas a cantar lo que tú quieras, sino lo que nosotros te digamos, ¿vale?" Así, con esa claridad impasible, se expresaba un miembro del jurado de O.T. (Operación Triunfo, Telecinco, martes a las 22.15 hs) dirigiéndose a una concursante durante el casting que separaría la paja del trigo genéticamente alterado. La concursante, o rata de conservatorio, era una jovencita de unos 18 años. Querían hacerle entender -para matizar lo inmatizable- que durante el proceso ella no podría elegir a su gusto el repertorio, sino que debería someterse al establecido ya por el jurado. Lo que les faltó aclarar, copiando a la perfección el formato de la publicidad engañosa, es que después tampoco podrá elegir.

El alma del esperpento, como todos sabemos, reside en vender la fama en píldoras anticonceptivas, formato Reality Show mediante. El ganador, efectivamente, no podrá concebir nunca un hijo de su pasión. La vía ultra rápida en globo aerostático, falto de gas. En unos pocos capítulos veremos cómo un joven muta de la nada a lo que nunca debió ser. A cambio de dar el Do de pecho en colores, hará entrega de cuerdas vocales, cerebro e ideas (si las hubiera). Emitirá, en definitiva, el tono que le venga en gana a la producción primero, y a los bolsillos de la discográfica después.

Durante unas semanas, comerá un queso de utilería. Será marioneta de un márketing inteligentísimo, diseñado para que al final de la cadena de producción, la industria se provea de una nueva estrella fugaz, esa que alimenta oídos perezosos de verano. Artista creado en laboratorio. Ese que nunca conoció el fuego sagrado de la pasión, que nace solitaria, ante el papel o la partitura en blanco.

En otras palabras, que desde el vamos, tú no eres nadie. Pero si ganas, prepárate para no ser nadie.

martes, 6 de mayo de 2008

Volver



Volver a un lugar donde ya estuve me hace sentir que ese lugar es más mío. Cuantas más veces vuelvo más mío es. Animarme a viajar sin mapa, llegar sin callejero y caminar hasta sentarme justo en el lugar que buscaba sin ayuda de nadie. De lo más grande al rincón más escondido, darme cuenta de que ya lo tengo en la cabeza de alguna manera. Antes era un forastero, ahora ya sé donde voy. Pertenencerse mutuamente. Si además, puedo ir y volver cuando me plazca ese lugar no sólo es mio, ese lugar también soy yo. Sólo el lugar y yo. Nos entendemos.

(Foto: Nico) Saint Jean de Luz, Aquitania, Francia. 2 de mayo 2008.

jueves, 1 de mayo de 2008

Forty

El año y el mes de las revueltas populares. Paris, Praga, México. Esa extraña sensación de incomodidad intrauterina. El mismo día, una tarde en Buenos Aires. Provocarlo, decidir, pasar por el canal vaginal y no volver. Salir a ver, pensar e irse.Hablar. Recuerdo muy bien los primeros twenty, pero no sé bien qué fueron de los segundos. Un fallo en la matrix o un café de más. Aquel chico tranquilo.La playa y la montaña. Remar en un lago profundo y transparente. Tardes de colegio, un río marrón y una bicicleta. Las chicas, el sol y un helado en la Avenida del Libertador. Algo pasó, pasaba. Sin escribir, dibujaba. A dos manos con el piano en la casona de San Isidro. Habrá sido eso. Una universidad templada. Pensando en volar, en cómo romper la estructura. Manifestarse, hacerlo. Más allá del ecuador y del mar. No sé. Irse.

"Me hice fuerte ahí donde nunca vi, nadie puede decirme quién soy, yo lo sé muy bien, te aprendí a querer. El perfume que lleva el dolor, en la esencia de las almas, dice toda religión. Para mí que es el amor después del amor." (Fito Paez)

viernes, 25 de abril de 2008

Lado A. Todo lo que diga está de más...



...porque "las luces siempre encienden en el alma". Afuera, en el exterior, o del otro lado del borde del mundo, ahí encienden siempre. Pocas veces uno puede estar tan seguro de estar ahí.
Un Fito Paez solo, con un piano y una voz impecable, se paseó dos horas y media por el escenario para fabricar, con unos invitados de lujo y unos arreglos por momentos exquisitos, una unión de sonidos mágicos en una noche cualquiera.
En la pausa entre el segundo y el tercer tema, Fito miró el piano, pensó y se dibujó espontáneo un diálogo abierto entre él y el autor de este blog. Cara a cara, desde el piano a la fila 6, ida y vuelta:

Fito Paez: Bueno... vamos a ver si me sale esta.
Nico Carletti: ¿¡Cómo no te va a salir, Fito!?
Fito Paez: Aaaaaaah... puede fallar. Si falla, es que está vivo.
(Aplausos)


Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Ariel Rot y hasta temas de Giros (1985). No sólo hubo un Bis A de una media hora. A las doce en punto, después de 10 minutos de gritos y aplausos, volvió a salir para un Bis B. "¿Y ahora qué toco?", dijo, sabiendo mentir el as en la manga. Desarma y sangra, un tema de Charly García con Serú Girán en los '80. Fueron quince minutos más. Dos metros por delante de la fila uno, en el borde mismo. Con los dos brazos apoyados sobre el escenario, volví a escuchar y a gritar, "Volar, volar, volar, volar, volar. Cómo es Alberto volar al más allá". Alberto no respondió. Pero todos supimos que Rosario siempre estuvo cerca. Igual que los que no estuvieron.

(Foto: Nico) Concierto de Fito Paez en Madrid, 24 de abril de 2008.

miércoles, 23 de abril de 2008

Eso que se decía hablar



Hubo una vez el correo y el encuentro en una esquina. La letra escrita y la voz. Después, el teléfono, móvil. Después los sms, después, ¿el silencio o qué?
En el correo tradicional escrito había (hay) distancias y tiempo. Así que internet y el maravilloso correo electrónico -que será electrónico pero al menos es escrito- bienvenido sea. Es un simple canje. Tinta por dígitos, papel por pantalla. Pero ¿y la voz y el mirarse a la cara?

Un niño de 12 años coge su teléfono móvil (el suyo) y hace una llamada telefónica a sus padres para avisarles que ha llegado de jugar del parque y ya está aquí, abajo, dentro de la urbanización. El niño estaba a 15 metros del portal de su vivienda, podía ver con sus propios ojos su casa. En definitiva, que si caminaba unos metros se ahorraba la llamada, hacía ejercicio (que le hacía falta, de paso) y hablaba personalmente con su papá o su mamá. Decía un "¿hola?" real, no virtual.
Hay chicos que chatean a metros de distancia, vereda a vereda, balcón a balcón. Yo, me iba en bicicleta a lo de mis amigos. Eso fue... el año pasado. Ya sé, me lo veo venir. Aquí, cambio, un viejo romántico, cambio, que prefiere todavía hablar por teléfono, escribir o mirar, que enviar un sms, o chatear. Stop. Tenga cuidado con lo que piensa. Lo de viejo ya puede dolerme.

Pero usted ¿qué quiere, comunicarse o intentar que no sepan que se está comunicando?. Cómo es esto de que la gente está prefiriendo comunicarse de la forma más virtual posible, la forma más lejana. ¿No era que la maravilla era haber llegado a escucharse en la distancia cuando se popularizó el teléfono a inicios del s. XX? La gente tiene miedo (o no sé qué) de mirarse y ahora, hasta de hablar. Me niego al virtualismo extremo que nos amenaza. Si el sms le gana al llamado telefónico, cierro y me voy. ¿Tomaremos un café usted en el quinto y yo en el octavo mirándonos con una web-cam? Me bajo. Desaparecerán los cafés, ¿de qué viviría yo?

Para comunicarme con una persona, yo pienso un poco, armo palabras una tras otra (a veces, muchas) y las escribo o emito en forma sonora por mi boca. Hablar, se llama o se llamaba hablar, escribir, decir. El pobre chico de Doble de móvil, se lo perdió, o probablemente, no lo sabe hacer. No sé que edad tiene, pero juro que me la imagino.
Sí, nostálgico, romántico, hasta retrógrado... Lo que me parece retrógrado es preferir un sms a escribir. Un chat, a encontrarse en un bar. Lo que me parece cobarde y vulgar es esconderse tras un mensajito, no tener huevos para verse a la cara, mirarse. Invitar a tomar un café, dar un beso, si fuera necesario. En todo caso, yo prefiero una muy buena bofetada.

A raíz del comentario de Lúcida en Doble de móvil: "Hoy en día parece que escuchar una voz por teléfono es algo fuera de lo normal..."

lunes, 21 de abril de 2008

Ver nunca más


Una mujer ciega, de unos 50 años, espera en el andén de la estación del Metro Ligero que utilizo todas las mañanas para ir a mi trabajo. Imposible que acierte con la puerta del tren, ceguera total. La guío para subir, hay poca gente, la acomodo en un sitio. Pregunta y se entera de que soy de esta zona. Me informa que va hasta Alonso Martínez. Yo, sigo un poco más. Me quedo cerca de ella, me pongo a escuchar mi música preferida. Hoy no escribo ni leo. Miro.
Para ambos hay el mismo trasbordo. Le chequeo los billetes de salida del Metro Ligero y entrada en el Metro tradicional. Uno a uno. Primero, usted.
La línea 10 de Metro, abarrotada de gente a las 9.20 de la mañana. Aunque según ella no hace falta, pido en voz alta "un asiento para la señora, por favor". Pierdo contacto. Está sentada delante de dos personas que me impiden verla en todo el resto del viaje. Mucha gente. Cuando se fue no pude ni desearle un buen día. Cuando se fue, creí comprender un poco más lo que es la ceguera. Yo, a ella, no volveré a verla nunca más.


(Foto: Nico) La protagonista, sentada en la linea 10 del Metro de Madrid. Lunes 21 de abril, 09.20 hs.

viernes, 18 de abril de 2008

Lo bello y lo triste



Un cachorro abandonado. O ¿cómo se puede graficar en una imagen lo bello y lo triste? Yo lo descubrí como nunca hace algo más de un año, sentado en la butaca, mientras veía la escena final de Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). El padre abrazando a su hija, desesperada en la soledad más absoluta y en el silencio del desamor total. Lo ví ahí, en ese balcón nocturno de Tokio, mientras escuchaba y me decía, "qué belleza, quiero esa música, ¡ya!". Me lo confirmaron enseguida. Ese tema era del pianista japonés Ryuichi Sakamoto, por supuesto. Asi que escuchando Bibo No Aozora, comprendí que no sólo podían ser imágenes, sino también sonidos lo bello y lo triste. Y letras, cómo no.
Por imagen o por sonido. Por la letra aún legible de la úlima carta que a sus 93 años me envió mi abuela y sigue guardada en un cajón. Por el limonero en el jardín. Por un beso, o por el recuerdo de una esquina de paraguas un día de lluvia. Porque no es nada más. Son sólo esas cosas sencillas e inútiles, que juntamos sin querer a lo largo de la vida. A lo largo del querer, con la vida.

miércoles, 16 de abril de 2008

Doble de movil


Hay una historia de amor, no correspondido, que se debate entre la ignorancia y la estupidez, entre el desconcierto y un número equivocado. El mío.
En verdad, está más equivocado el chico que mi número de teléfono. Es la cuarta vez que recibo un mensaje en mi movil de este chico confundido. Los primeros tres ocurrieron el mismo día, hace ya casi un mes. El cuarto, recién ahora. No le contesté nada aquella vez esperando que el pobre no volviera a ver a la chica, como se supone que ocurra con una que activó el Plan B de esa manera. O, que cuando la viera, asumiera la realidad: Han querido deshacerse de tí, darling...

Asi que ahora, con el cuarto intento de cabezazo, me he quedado pensando qué puede haber ocurrido en estos 28 días más allá de un perfecto cíclo menstrual, para que este chico insista y con semejante nivel dialéctico.

Primero, no puedo creer que no se haya dado cuenta de que se equivoca de número. Segundo, suponiendo que no se percató de lo primero, no entiendo cómo no se percata de que se ha equivocado de chica. 28 días sin señales de vida quiere decir que se ha muerto. Encima, el muchacho lleva 60 céntimos de euro tirados a la basura. Asi que esta vez le contesté, pensando más en su bolsillo; su cabeza es irrecuperable: "Tío, te han dado un número equivocado". Pero hubiera seguido: Si buscabas sexo, has perdido. Si querías una historia romántica, debes saber inmediatamente, que siempre es más romántico un amor imposible, que uno no correspondido.

miércoles, 9 de abril de 2008

Sin acento


Era eso, un helado de chocolate
al sol, sin derretirse,
o quedarse solo,
sin acento y sin despedirse.
Fue el segundo cigarrillo,
se encendió bajo la lluvia
sin querer y sin mechero.
Ese humo pasajero,
polizón, sin dinero.

lunes, 7 de abril de 2008

Teoría y estadística de una pobre incursión literaria



Estoy empezando a preocuparme. Si por algo escribo es porque me gusta. Así que cuando veo algo mío que no me gusta, escribir deja de tener sentido. Me refiero a una cuestión meramente técnica, pero me incomoda. Los títulos de mis tres últimos posts están compuestos todos de dos palabras enlazadas siempre por la misma preposición: de. Todo es de algo: de escape, de origen, de redacción. Me pareció agotador.
Alguna vez yo hice música, había estudiado poco, pero iba en serio, como ahora. El apogeo de aquello fue un concierto para unas 350 personas en un teatro importante de mi barrio. Nos pagamos toda la producción, unas vacaciones en la playa y nos hicimos un asado de novela. Escribir, salvo cartas a mi novia o exámenes en el colegio, no escribí jamás. Pero el placer que me da es muy parecido. Siento recuerdos de aquella adrenalina. Merezco irme de vacaciones igual.
Lo que también recuerdo y sé, es que cualquier actividad artística (o parecida, en este caso) que sea poco original, cansina y repetitiva es francamente desechable. Cambio de sentido, otro de más por allá y van cuatro sobre quince posts. Un 26,66% de agotadora efectividad anti literaria.
Después, hay otros tres títulos también de dos palabras unidas en dos casos por una preposición distinta a de y el tercero se lleva la palma uniendo con conjunción, y. Me aplaudo con dos dedos, del pié.
Es decir que de quince ideas de título hay siete con estructura casi idéntica: un 46,66%. Completan la estadística, tres títulos de dos palabras (lo breve, si malo...) y otros cinco híbridos. Yo sabía que era insoportable, pero nunca me había leído.
El único título que me gusta realmente es La batalla del desconocimiento. No sé por qué, me parece el más original y refleja muchas cosas que quería decir ahí. Me representa, suena bien.
Por lo demás, lo lamento. Voy a esforzarme en pensar títulos más ocurrentes, pero no me prometo nada ni a mi mismo. Salvo, que tengo en el borrador uno que se llama Dulce de leche. Dos palabras unidas por de. Pero ese, no puedo cambiarlo, ese dulce no puede hacerse de otra cosa. Será que todo, siempre, es de algo.

Un borrador, esos que se escriben solos en el metro.

viernes, 4 de abril de 2008

Vía de escape


En el Irlandés debo haber pasado al menos un décimo de mis últimos tres años. Ahí se produjeron cosas que jamás imaginé, otras que nunca pensé. Siempre, las que debieron pasar.
Para el trabajador normal, ciudadano común, habitante del rutinario barrio laboral, no hay nada como entrar a la mañana en el bar de todos los días y que antes de producir palabra, le pongan a uno el café de siempre.
Pedir una mesa, sentirse uno en su casa. Tomar un whisky sin intención, sólo porque me lo ofreció Francis. Aquella vez pensé que sería el último. Eran las cinco de la tarde y sentí toda mi inconsciencia en un vaso transparente, bajo.
Ahora hemos pasado de el Irlandés a Don Bareto. De Francis, a Paquito. Es como pasar de José a Pepito, pero en Francisco. Me persigue un nombre, una taza de café y una copa de vino. Paquito tardó menos de tres meses. Es verme entrar: "¡Mariiiiii, un cortado y un cruasán caliente con jamón y quesoooooo!". 9.45 de la mañana.
Ayer hubo una despedida y el lugar estaba claro, como siempre. Uno se puede ir, sin saber que está volviendo. Uno lo puede dejar, pero nunca se ha escapado.

(Foto: Nico) La Taverna Friends (conocido como bar El Irlandés) en la calle Pradillo, 30, Madrid. El viernes 4 de abril a las 00:20 hs.

sábado, 29 de marzo de 2008

Denominación de origen


Cada vez estoy más lejos, más afuera de las tribus, de los ghettos, de los grupos, de los nacionalismos. Lo sé, me meto en una muy grande.
No creo más en los que son de, los ustedes siempre, los cómo sois vosotros. No creo en eso ni cuando es peyorativo, ni cuando es halagador. Lo confirmo recién ahora, pero lo sospechaba de chiquito. Míreme fijo, dígame si soy yo un desastre, o si soy yo una Maserati . Usted me está conociendo a mi, no al pueblo entero.
Es cierto que existen las culturas y las comunidades. No reniego de ellas, ni de las tradiciones en absoluto. Al contrario, porque (por suerte) existen lugares distintos, climas distintos, historias distintas, vidas transversales. Tiempos de ocio coexisten con otros de recogimiento. Por eso mismo. ¿Se imaginan qué aburrimiento, si no?

Pero cada vez creo menos en el glamour francés, en el desparpajo italiano, ni en la parquedad de los alemanes, ni en la verborragia argentina, ni en la estupidez norteamericana, ni en la candidez mexicana, ni en la delicadeza asiática, ni en "los vascos y las vascas".
Hay algunas cosas en común entre la gente de cierto lugar, pero usted y yo tratamos con personas. Esto mismo que usted lee es, en realidad, sólo entre usted y yo. No es Wisconsin vs. Marrakech, ni Valparaíso vs. Taillínn. Utilizamos los gentilicios por una simple (y un tanto estúpida) convención, que tiende a disolver a una persona con nombre y apellido, con una historia única, en un aguarrás de seres humanos de una zona determinada. Determinada, la mayor parte de las veces, por una simple casualidad, por la raya del meridiano 58º Oeste, porque papá y mamá tuvieron que viajar, o peor aún, por una fuerza externa o simplemente por mala suerte. Mucho antes que ser de Nairobi, usted es usted. La diferencia entre un uruguayo y un argentino es imperceptible para la mayoría de las españolas. De cualquier forma, si era del Río de la Plata, dirán que les hicieron el verso. Todos.

El otro día se confundieron: "Perdona, no te ofendas por la pregunta ¿eres paraguayo o argentino?". Soy de Mondragón, nací en Comodoro Rivadavia, mi padre es Genovés, mi madre de Trondheim, estudié en Puebla, mi mujer es de Bangkok, me duele el pelo derecho y a usted qué le importa. Otra vez alguien me dijo "que encanto sois". Ahí me entró la duda de si se habrían confundido otra vez. Confundido a mi con cuarenta millones de personas. Me retiro de ilusiones, por un momento llegué a pensar que yo podía ser un encanto.
Tú no eres interesante, eres interesante si eres de Nebraska. Parecías muy inteligente, pero no has estudiado Actuario en Reykjavic. Eres inmensamente guapa, pero no tienes apellido francés. La paso bien contigo, pero acabo de enterarme de que has apoyado la Revolución Bolchevique. Ahora me obligaré a no quererte más, dame un minuto.

Hace poco comprendí que sobre la península ibérica no puede haber mayor incompatibilidad que entre un vasco y un argentino. Estoy utilizando los gentilicios, sí. Pero permítanme una excepción. La excepción está salvada porque en función o a pesar de lo que estoy exponiendo, un vasco (o vasca, Sr. Lehendakari) y un argentino pueden llegar a congeniar de tal forma que me ha decidido a deshacerme definitivamente de las denominaciones de origen. Y los invito a hacerlo. Casi todas las supuestas incompatibilidades que tenemos, están dadas no por la cultura, ni siquiera por la historia, sino por la política.
Esto último, me hace acordar a una airada discusión que mantuve la semana pasada, que me hizo llegar a una ardiente conclusión: cada vez tolero menos la defensa de las ideologías por encima de las ideas mismas. O lo que es parecido, la negación de una verdad en función de quién, cómo y dónde lo diga. O, que cada vez creo más (o no) en las personas.