
Ryuichi había adelantado que variaría el repertorio según él fuera sintiendo de qué forma iba llegando al público; y también, que saldría a escena con dos pianos. Efectivamente en el escenario había dos enormes pianos de cola y por un momento gran parte del público dudó si Ryuichi tendría cuatro manos para tocarlos, cosa nada improbable para quienes conocieran las virtudes de este extraordinario pianista japonés.
No, no tenía cuatro manos, pero ocurrió algo bastante parecido. Porque a pesar del aviso, era fascinante ver cómo las teclitas del otro piano se movían solas, interpretadas por otro Ryuichi, uno que programó digitalmente algunas de las canciones que interpretó, logrando que de un lado Ryuichi Sakamoto tocara una parte de la partitura y frente a él, un segundo Ryuchi Sakamoto (!) interpretara otra partitura distinta simultáneamente.
La gente sintió de verdad que Ryuichi tenía cuatro manos, y lo aplaudió cada vez con más calidez, con más manos. Y Ryuichi se las devolvió todas, saliendo a escena hasta cuatro veces.
¿O fueron ocho?
(Foto: Nico) El pianista japonés Ryuichi Sakamoto ayer en el teatro Circo Price de Madrid



