
jueves, 12 de noviembre de 2009
El Ryuichi invisible

martes, 27 de octubre de 2009
El lunes que no fue
Nada era normal. Trece instrumentos de viento, más piano, guitarra, bajo y batería se venían encima y bastaba con verles las caras para saber que todos y cada uno de ellos tenían que estar (o haber estado en algún momento de sus vidas) completamente locos para hacer sonar lo que estaban haciendo sonar de esa manera.
domingo, 4 de octubre de 2009
Duerme, duerme negrita...
sábado, 30 de mayo de 2009
Entre el tango y el flamenco

viernes, 25 de julio de 2008
Entonces es como dar amor
Cuántas veces lo ví al flaco en vivo, tocando esta hermosa canción y tantas otras más... Cuántas veces, ¡¿cuántas?!... La última, en Buenos Aires, el pasado noviembre de 2007 con mi hermano, el que me inculcó (¿o me inoculó?) al mismísimo flaco en las venas en mi adolescencia. Madre en años luz (1984) fué el primer disco que él intentó inocularme. Yo no entendí nada, ni a esa música rara, ni a mi hermano. Pero quedé envenenado para siempre.
Con esa guitarrita pequeña que se le había antojado por esa época, más allá de esos particularísimos toques jazzeros que siempre dibujó Luis Alberto. Aqui se lo ve realmente flaco al flaco, casi más que yo, un "flaco escopeta", como me decía mi madre hace años luz. "Entonces es como dar amor" forma parte de aquel disco, el último de Spinetta Jade. También forma parte de mí, o es parte de mi forma, y esta en forma de CD en casa (no... en el coche).
Después... después entendí todo, y más. Una tarde -¿habrá sido por 1990?- me bajé de mi coche y comencé a pasear por una calle muy cerca de mi casa y apareció el flaco Spinetta. Justo tenía mi cámara de fotos en la mano y lo único que se me ocurrió decirle fue "¡Flaco!, ¿te puedo sacar una foto?, por favor" Era una tarde cualquiera, el flaco quería tranquilidad y anonimato. No esperaba encontrarse con un loco, pesado e insoportable fanático suyo en esa esquina de Martínez. Entonces, ahora creo que todo aquello fué como dar amor. Yo lo único que hago es compartirlo.
"Nena, te traigo esta canción que descubrí
en el deslinde y esta pena ya pasó, oh! no!.
La lluvia, desnuda marabunta sin lugar para quedarse,
que otra cosa queda ahora más que aquella larga espera"... ...
viernes, 6 de junio de 2008
Nunca me oíste

Cuando conduzco, no bebo. Pero toco la batería, la guitarra y sobre todo el piano. Es probable que alguna chica detenida a mi lado en un semáforo, a la que miré por error, me haya visto mover ágilmente los dedos de mi mano derecha por sobre las terminaciones oscuras de los velocímetros de mi coche. Haciendo escalas, transportando el pulgar después del mayor. La Guardia Civil nunca me vio. Se lo pierde, no sabe lo peligroso que es, quitar el pié del acelerador para hacer el bombo sincopado ahí abajo. Por momentos redoblar y darle al Hi-hat con dos manos... Es peor que soplar un 0,8.
"Vos nunca me oíste en tiempo..." Piano Fender Rhodes, tecla natural, mecanismo de percusión, sonido original similar a un xilófono; igual a aquel que tenía conmigo en el dormitorio.
"... Nunca me oíste en tiempo...", un tono más arriba y 300 metros más adelante, hay acordes que me erizan la piel. Batería recargada, alguna vez la vi en vivo en las plazas de una ciudad que da al río, en el mismo barrio del autor de la canción. Un túnel clarísimo, luces automáticas, sin psicodelia. La mirada al frente y la tensión dentro, sosteniendo el tono y la lágrima al borde. Freno, un tono más, "...siempre tuviste un poco de miedo...". M-11 y después salida Estación Hortaleza. Así me dijo un día Silvia que era lo mejor. Se lo pierden todos. Yo, no. Rotonda a la derecha y todo recto. Esta por llegar, no pares ahora, esto no puede terminar acá. Bien arriba, "...¡pero ahora estás a tiempo, oooooh!. Escucha".
(Foto: Nico) Conduciendo, un viernes por la mañana en una autopista de Madrid.
martes, 27 de mayo de 2008
Desastre natural
En esos planos cortos, cuando Amy me mira de frente, me hace acordar mucho a Barbara Streisand. Esa nariz de papagayo, exótica, que cualquier chica se operaría inmediatamente. Después abre la boca... 0,5 milímetros de imperfecta y erótica separación entre los incisivos centrales superiores, me recuerdan a Jane Birkin, ese lugar donde los odontólogos no han llegado nunca. Al final, remata con las enormes cejas y el pelo negro de la gran Frida Kalo. Amy está totalmente loca. No es normal, es un desastre, pero natural. Los parecidos le quedan muy bien, igual que cuando canta esta canción, tan parecida a Ain´t no mountain high enough. Si tuviera que subirme a un coche ahora, me la llevo. Como una muñeca fea que me canta en la parte de atrás. Y así, cualquier lágrima aparente se le secaría sola.
"I don´t understand, why do I stress a man, when theres so many bigger things at hand. We could´ve never had it all, we had to hit a wall, so this is an inevitable withdrawal. Even if I stop wanting you."
jueves, 8 de mayo de 2008
Haciendo la parodia del artista

viernes, 25 de abril de 2008
Lado A. Todo lo que diga está de más...

Fito Paez: Bueno... vamos a ver si me sale esta.
Nico Carletti: ¿¡Cómo no te va a salir, Fito!?
Fito Paez: Aaaaaaah... puede fallar. Si falla, es que está vivo.
(Aplausos)
(Foto: Nico) Concierto de Fito Paez en Madrid, 24 de abril de 2008.
viernes, 18 de abril de 2008
Lo bello y lo triste
Un cachorro abandonado. O ¿cómo se puede graficar en una imagen lo bello y lo triste? Yo lo descubrí como nunca hace algo más de un año, sentado en la butaca, mientras veía la escena final de Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). El padre abrazando a su hija, desesperada en la soledad más absoluta y en el silencio del desamor total. Lo ví ahí, en ese balcón nocturno de Tokio, mientras escuchaba y me decía, "qué belleza, quiero esa música, ¡ya!". Me lo confirmaron enseguida. Ese tema era del pianista japonés Ryuichi Sakamoto, por supuesto. Asi que escuchando Bibo No Aozora, comprendí que no sólo podían ser imágenes, sino también sonidos lo bello y lo triste. Y letras, cómo no.
Por imagen o por sonido. Por la letra aún legible de la úlima carta que a sus 93 años me envió mi abuela y sigue guardada en un cajón. Por el limonero en el jardín. Por un beso, o por el recuerdo de una esquina de paraguas un día de lluvia. Porque no es nada más. Son sólo esas cosas sencillas e inútiles, que juntamos sin querer a lo largo de la vida. A lo largo del querer, con la vida.
martes, 26 de febrero de 2008
Ventana inútil
"
"Visione del silenzio, angolo vuoto.
Pagina senza parole, una lettera scritta sopra un viso, di pietra e vapore.
Amore. Inutile finestra."
Caetano Veloso, cantando en italiano. Junto a él, esos lindísimos dibujos de Lorenzo Mattotti. Todo hace de separador en los tres cortos que componen Eros. Vale la pena el último "The Hand", de Wong Kar Wai.
Wonky les dará -y sin inmutarse- un buen hachazo en la cabeza con esas historias de amores imposibles, pero verdaderos... pero imposibles. Inútiles, como una ventana que no puede abrirse.