Eramos cuatro pero hablábamos de la soledad, esa que se siente cuando uno (no) esta acompañado. Anthony dijo que le gustaba el Duero asi que para centrar las cosas yo pedí un Arzuaga de esos que había conocido una noche en Valladolid. Paulina y Helen tramaron el resto: surtido de quesos, ensalada y un par de tostas. Anthony y yo nos miraramos y pensamos... hay que joderse.
Helen se descolgó con que a su amigo el majo, guapo, con casa y coche le costaba mucho encontrar pareja a los treinta y pico. Anthony no dijo nada. Paulina aportó que por más medallas que tenga, un chico solo de esa edad es etiquedado inmediatamente de sospechoso (el famoso por algo será). Entonces Anthony dijo que una chica también levanta sospechas si continúa sola en esa etapa de la vida (la otra famosa etiqueta pero del otro lado). Helen y Paulina sumaron que las chicas en ese terreno lo tienen peor. Anthony y yo no supimos por qué.
Yo ofrecí por cortesía pero en realidad quería llenarme toda la copa y acabar con lo que quedaba del Arzuaga de una vez, incluídas las etiquetas. Tragué.
Dije que entendía perfectamente a la gente que por ciertas circunstancias había elegido protegerse, pero que después de un tiempo, si sigue ahí, en el fondo, sabe a lo que se atiene. Que el problema es que la gente no quiere problemas y que sigue buscando seguridades donde no las hay. Y al final, eludiendo problemas y buscando seguridades para no perder, pierde.
Volví a tragar, pero ya no quedaba más Arzuaga.
Vídeo: Ricardo Darín en El hijo de la novia, de Juan José Campanella (2000)
miércoles, 8 de abril de 2009
Tragar en seco
domingo, 29 de marzo de 2009
De un noble potrillo

Hacía mucho que no acariciaba un caballo,
la España profunda, la niebla matinal,
el olor a campo peinado al costado.
Hacía tiempo que no se detenía el tiempo,
cuando me mostró la lengua, cuando enseñó los dientes,
en el pan fresco y en los chicos inocentes.
Y movía las orejas, porque al atardecer,
todavía quedaba la gloria de un cabrito,
asado como debe ser.
(Foto: Nico) Otero (Piloña) Asturias
la España profunda, la niebla matinal,
el olor a campo peinado al costado.
Hacía tiempo que no se detenía el tiempo,
cuando me mostró la lengua, cuando enseñó los dientes,
en el pan fresco y en los chicos inocentes.
Y movía las orejas, porque al atardecer,
todavía quedaba la gloria de un cabrito,
asado como debe ser.
(Foto: Nico) Otero (Piloña) Asturias
viernes, 27 de marzo de 2009
Se deja

No se puede pensar. Hay que sentir la necesidad de presionar y soltar antes o después, sin dejar de razonar ahí abajo, ni de colocar negras arriba. Hay que darle, y ahí va.
Se sabe, todo tiene un porque, un entramado invisible. Hacía más de 20 años que no le ponía las manos encima.
Pero ahora es distinto. No es lo mismo darle al vacío todos estos años. Parecía tan fácil... Hay que estar ahí arriba y darse cuenta de que aquello no sirvió para nada, no aportó técnica, sólo ensanchó las venas, aceleró el ritmo, exacerbó el sentimiento. Recién ahora se deja.
Se sabe, todo tiene un porque, un entramado invisible. Hacía más de 20 años que no le ponía las manos encima.
Pero ahora es distinto. No es lo mismo darle al vacío todos estos años. Parecía tan fácil... Hay que estar ahí arriba y darse cuenta de que aquello no sirvió para nada, no aportó técnica, sólo ensanchó las venas, aceleró el ritmo, exacerbó el sentimiento. Recién ahora se deja.
sábado, 7 de marzo de 2009
Protestar antes de saber

-"Te digo que no voy a ir al colegio porque hoy hay huelga y nunca va nadie y los que vamos no hacemos nada en todo el día" Este fue el diálogo que me desayuné con mi hijo pre-adolescente el pasado miércoles 4 de marzo a las 8 de la mañana. -"¿Huelga? vos te vas al colegio en cohete, nene, ya mismo". El chico me salió listo, asi que no fue tan fácil.
Parece ser que los institutos oficiales están "obligados" a comunicar formalmente a sus alumnos -a los de catorce años en adelante- que pueden faltar al colegio, ejerciendo el derecho de huelga para acompañar de alguna manera a sus "hermanos mayores" universitarios, cuando estos a través de las organizaciones estudiantiles se manifiestan en contra del famoso Plan Bolonia. Se ve que la normativa exige a la dirección de cada instituto hacer cumplir rápidamente este permiso para ejercitar la protesta (no sea cosa que les pillen por ahí) aunque, como contrapartida, no están nada apresurados en preparar un día de clase como corresponde para aquellos idiotas a los que se les ocurra concurrir a clase (total, por allí no los pillará nadie).
De más está aclarar que chavales de esa edad, no tienen idea de en qué consiste dicho plan. Vamos, que en su tiempo libre no optan por leer el periódico, sino que se van a jugar a la pelota. Normal.
Pero la educación oficial española, se apura en informar tempranamente de estos derechos, mientras no tiene ni idea de cómo hacer ejercer las propias y más básicas obligaciones.
Pero la educación oficial española, se apura en informar tempranamente de estos derechos, mientras no tiene ni idea de cómo hacer ejercer las propias y más básicas obligaciones.
Esos días de huelga, efectivamente, no va casi nadie a clase (de un 3º de la ESO, menos del 10%, los otros dos 3ros.... ... 0%). Ahí ya no me pregunto por los hijos, sino por los padres. ¿Estarán muy al tanto del Plan Bolonia y optan por protestar utilizando a sus hijos como parapeto? ¿O es que les da sueño, están apurados por la tostada y salir al trabajo, y aflojan enseguida; ahí, cuando el chavalín se les planta a las 8 en punto con un "¡no voy al cole, hay huelga, pá!"?.
Peor aún es comprobar que esos días casi sin alumnos, a los profesores se les acaban las ideas (o las ganas) no dan ningún tema nuevo, no repasan nada viejo, no se dan deberes, no hacen practicamente nada, los chavales se aburren todo el día y se acuerdan del idiota de su papá que les hizo ir igual a estudiar. ¿A estudiar qué?
Ahora me pregunto cuál es la idea de enseñar a ejercer estos derechos así, porque obviamente el que optó por ejercerlo es quedándose en casa viento tele, a hacer el vago. La única contrapartida válida y seria a aquellos que decidieron faltar (dudo que con criterio) es que ese día en la escuela haya un día de clase normal, así haya ido un solo chaval. Lo contrario es tratarlo de estúpido y desde muy temprana edad.
Ahora me pregunto cuál es la idea de enseñar a ejercer estos derechos así, porque obviamente el que optó por ejercerlo es quedándose en casa viento tele, a hacer el vago. La única contrapartida válida y seria a aquellos que decidieron faltar (dudo que con criterio) es que ese día en la escuela haya un día de clase normal, así haya ido un solo chaval. Lo contrario es tratarlo de estúpido y desde muy temprana edad.
Unicamente con derechos y deberes claros la huelga -hasta esta- tendría sentido. El chaval que va, como el que no, entendería desde el principio que protestar es jodido, conlleva un riesgo, siempre hay que perder algo para conseguir otra cosa, y aprender eso sería muy educativo. Porque si no, con ejemplos como este, los chavales llegan a casa y en vez de hacer los deberes, se ponen a ejercer derechos que no saben ni pueden ejercer aún. Si antes de saber estamos enseñando a protestar esto es un reverendo desastre. Nadie sabría el por qué de nada.
(Foto: Nico)
El Plan Bolonia consiste básicamente en una serie de medidas tendientes a homologar la carga horaria y los planes de estudio de las carreras universitarias de los estados de la U.E. a la vez que orientarlas a las demandas del mercado. Como toda reforma, por supesto, tiene cosas buenas y malas.
(Foto: Nico)
El Plan Bolonia consiste básicamente en una serie de medidas tendientes a homologar la carga horaria y los planes de estudio de las carreras universitarias de los estados de la U.E. a la vez que orientarlas a las demandas del mercado. Como toda reforma, por supesto, tiene cosas buenas y malas.
sábado, 28 de febrero de 2009
El siervo macho
Yo vivo en un país multicolor, en un edén, rodeado de mujeres, donde gracias al último ajuste de plantilla he quedado atrapado como el único representante del género masculino. Trece mujeres, el periodismo y yo. Nunca me había pasado una cosa así ¡Hombre de Dios!
Por un lado ¿qué hombre no soñó (sueña) con estar rodeado de mujeres? por el otro, como un niño que crece, necesito un referente masculino al lado, alguien que grite un gol, que discuta de política, que diga tacos de vez en cuando y que no hable, sino que mire mujeres. El mandato divino parece ser algo así como te arrastrarás por una redacción y verás mujeres todos los días de tu vida. O la dieta de la manzana.
Así que me hice amigo del ciervo, él es el único referente que tengo de un ser vivo macho en un radio de cinco metros a la redonda. En el fondo es triste, porque ni siquiera es un ciervo sino una imagen de este. Todo lo demás es sexo femenino: las periodistas, la cafetera, la puerta, la ventana, las impresoras... El ordenador no me vale porque para mi es la computadora.
Sería triste hacerme amigo de el papel, el papel en blanco, aunque es el único que de verdad puede entenderme. No soy más que un siervo.
(Foto: Nico) A mis compañeras, con cariño.
sábado, 21 de febrero de 2009
Amar y perder los papeles

Había una hoja de papel cuadriculado en el suelo, una hoja de amor adolescente.
"Yo te kero de corazón... /...cuando yo deje de kererte será cuando yo me muera..."
Días y días de colegio bien desperdiciados, la matemática del deseo y la falda corta que no entiende de literatura un lunes por la mañana. "Tú eres un ángel para mi, si te alejas yo me moriría...". Y un día un beso borró completamente esa amarga espera colegial.
Volviendo a casa yo sostenía en la mano lo que Ferxo había perdido en el tren, justo un mes después de que Marta también perdiera los papeles por él.
Y subían y bajaban miles de anónimos usuarios pisoteando la inocente idea de amar hasta la muerte. Hasta que yo la encontré.
Imagen: Coloreo sobre el documento amoroso encontrado en un tren de Cercanías de Madrid
"Yo te kero de corazón... /...cuando yo deje de kererte será cuando yo me muera..."
Días y días de colegio bien desperdiciados, la matemática del deseo y la falda corta que no entiende de literatura un lunes por la mañana. "Tú eres un ángel para mi, si te alejas yo me moriría...". Y un día un beso borró completamente esa amarga espera colegial.
Volviendo a casa yo sostenía en la mano lo que Ferxo había perdido en el tren, justo un mes después de que Marta también perdiera los papeles por él.
Y subían y bajaban miles de anónimos usuarios pisoteando la inocente idea de amar hasta la muerte. Hasta que yo la encontré.
Imagen: Coloreo sobre el documento amoroso encontrado en un tren de Cercanías de Madrid
sábado, 14 de febrero de 2009
El teorema de esos tales (II)

Podría no haber ocurrido. Todo iba camino de que el tiempo hiciera su lento pero implacable trabajo de borronear las imágenes, oxidar cualquier recuerdo. O bien estaba la alternativa de la sensatez absoluta, y el silencio que podría haber desgranado la corrosión, manteniendo en pié sólo lo posible.
Pero ocurrió. Nunca la palabra y la omisión habían tenido tanta mala suerte como para quebrar de un toque ese delicado equilibrio, cualquier vestigio, aquel lugar. No era una buena tarde, es verdad. Eso pudo haber ayudado un poco a oír de más, a huir de menos. Pensó, hizo lo posible. Intentó verter las palabras en alguna ecuación razonable, pero no encontró posiciones ni en el presente ni en el pasado. Se enfrentó a un teorema deforme, y obtuvo un resultado atroz. Lo declaró impracticable.
(Imagen: Nico)
Pero ocurrió. Nunca la palabra y la omisión habían tenido tanta mala suerte como para quebrar de un toque ese delicado equilibrio, cualquier vestigio, aquel lugar. No era una buena tarde, es verdad. Eso pudo haber ayudado un poco a oír de más, a huir de menos. Pensó, hizo lo posible. Intentó verter las palabras en alguna ecuación razonable, pero no encontró posiciones ni en el presente ni en el pasado. Se enfrentó a un teorema deforme, y obtuvo un resultado atroz. Lo declaró impracticable.
(Imagen: Nico)
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