jueves, 2 de octubre de 2008
El absolutismo igualitario
Después de la discusión sobre si puede decirse o no miembras, podría seguir otra discusión sobre si los hombres tendríamos (hipotéticamente) tetas o tetos. Por ejemplo, Metro de Madrid, 9.30 de la mañana, chica, codeándo a su amiga: "¡Mira que buenos tetos tiene ese chico!" (nótese que ya no se fija en si es guapo e interesante, sino que va directamente a sus tetas, esto es importante retenerlo) Pero esto es al fin y al cabo una mera cuestión semántica, no hace a la cosa.
Vamos a algo más serio, entremos en la pus del grano (porque no era de maíz), por ejemplo: Si mañana entráramos en guerra con la República Medioambiental del Pomodoro, una guerra complicada en la que no bastasen los militares profesionales ¿cuántos ciudadanos efectivos tendría España? Porque supongo que todas las mujeres deberían alistarse. O bien, una pareja podría elegir que la mujer vaya a la guerra y el marido se quede con los pequeños, eso también sería justo y verdaderamente igualitario. Ejemplo, él a ella: "Cariño, ve tú"
Quiero decir ¿hasta dónde podrían llegar las atribuciones de la señora Ministra de Igualdad, Bibiana Aido? Hasta perjudicar los planes a la Ministra de Defensa, porque en este último ejemplo, llegada la lucha cuerpo a cuerpo, ganará el bando que tenga más hombres, claro está que la mujer por más ruda que sea no posee la fuerza, ni la musculatura del hombre, en promedio general y por simple desigualdad natural.
Digo, esto que comenzó como un ajuste lógico para pasar de un tipo de relación hombre/mujer que había quedado detenida en la era de neardenthal, a una relación más moderna, ¿qué pasaría si esto se nos va de las manos y nos conduce como por un túnel hacia un absolutismo igualitario? Volvamos al Metro de Madrid, dulce hogar de fascinaciones mañaneras. Qué pasaría si... de verdad un día no muy lejano las tías además de mirarnos el culo como ya lo hacen, y los gobiernos además de tocárnoslo, se empeñaran en otras cosas; qué pasaría si nosotros nos sonrrojáramos y bajáramos los ojitos, si se acabara el macho y también las curvas. Qué pasaría si un día llegamos a ser tan, tan iguales que no se perciba más diferencia. El Metro lleno de mujeros y hombras, o algo así, no sé. O un montón de muñequitos igualitos, igualitos, igualitos, no sólo despojados de roles esclavizantes y arcaicos, sino de diferencias, de matices y hasta de sexo.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Parecen muy reales

sábado, 20 de septiembre de 2008
Woody Carletti Barcelona
La próxima vez que vuelva a Barcelona voy a repetir los pasos exactos que dió Scarlett Johansson por esas calles intentando no ponerme nervioso. Igual que Woody repite a la perfección siempre la misma historia y el mismo tema, con una belleza y una acidez existencial apabullantes, sin que se le mueva un pelo.
Mientras tanto, el padre de Juan Antonio seguirá viviendo solitario en su casa de Oviedo, abstraído del mundo, escribiendo unos poemas bellísimos. Él no publicará ni mostrará jamás a nadie sus escritos como una forma de protesta contra un mundo que después de miles de años de civilización sigue sin encontrar la forma de quererse.
Es como no poder vivir ni juntos ni separados. "Maria Elena siempre decía que sólo el amor inalcanzado puede ser romántico". Es una contradicción. O entonces es que el amor romántico no existe y sólo el amor alcanzado es el verdadero.
Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen)
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Perderte

Lo mismo un libro de ayuda autoflagelable, una pitonisa boba, o un psicólogo insoportable. Igual que tú, ellos no saben cómo hacerlo. Pero si les pides que te digan cómo, se inventarán una forma.
Al perderte (salvo que te rindas) tienes la obligación de buscar, elegir, encontrar una salida. Verás cosas que no esperabas, seguramente. La sana adrenalina del superviviente. Si sufres no podrás echarle la culpa a nadie; si encuentras la forma, tampoco. Habrá sido tu forma de hacerlo, con mapas viejos, anotaciones desprolijas, la intuición o las estrellas.
(Foto: Nico) Una salida, o una entrada. Un sitio inesperado, en Túnez.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Color, vino y huevos rotos
Los colores no se aprecian bien en la oscuridad, pero si se contrastan con algún sonido delicado se vuelven de un tono fucsia, azul o turquesa. Al menos eso pude rescatar de este lado del obturador, mientras todo el mundo estaba ahí, intentando cogerse (agarrarme, yo) al poste del semáforo antes de ser fagocitado por la avalancha de la muchedumbre.
(Foto: Nico) La Orquesta Nacional de Jazz en La Noche en Blanco de Madrid. Sábado 13 de septiembre.
sábado, 13 de septiembre de 2008
No van a matar al arte
Nunca hubo nadie como él. Asi que en 1988, después de la muerte de Alberto Olmedo, parecía que todo estaba perdido. Lo estaba. Sin Alberto se había acabado el humor y eran años de hiperinflación, los militares aún seguían al acecho y las recuperaciones que se vislumbraban ni siquiera sabían que nos esperaba un corralito a trece años de distancia. Sólo el humor y un lento acostumbramiento histórico nos anestesiaba el dolor del desastre, repetido con frecuencia modulada.
Pero apareció Diego Capusotto con Cha cha cha (1990) y Todo por 2 pesos (1999). Con los bolsillos vacios, la moral baja y el futuro incierto se morían algunas ilusiones pero no había forma de matar el humor. Me he perdido algunas cosas, pero nunca dejé de recordar. Ahora, sobre todo, no me puedo parar de reir.
Vídeo de la serie Capusotto poeta, Cha cha cha
sábado, 6 de septiembre de 2008
Che, vamos al cine, dale
